
No es sostenible, ni siquiera a corto plazo. Sí podemos ir pagando un tiempo todavía los intereses que dan beneficios privados amparados en una deuda pública, pero poco más.
Parece ser lo único que interesa a muchos, pero desde luego España -los españoles- no están precisamente en la misma senda.
Rajoy ha puesto el cartel de "Se traspasa" a España, aniquilando toda capacidad de crecimiento y llevando a la ruina al país de aquí a Navidades. Una subida extra del IVA cuando el comerio había logrado reinventarse para no desaparecer, es la puntilla final. Eliminar la paga extra de 3 millones de españoles es rematar el país una vez muerto.
Normal que baje también la prestación por desempleo, porque con tanta baja de salarios empezaba a ser más rentable estar en el Paro que hacer algo productivo.
Si además le sumamos que quien trabaja de forma legal cotiza como ninguno y paga sus impuestos mientras los defraudadores son premiados con amnistías fiscales, más motivos para tirar la toalla.
No hay ningún impulso al crecimiento, ni a la dignidad de la Sociedad. Se recorta hasta en Demcoracia, reduciendo un 30% de concejales de los cuales el 90% no cobra un duro mientras se mantienen diputados y asesores y se apalea a la ciudadanía que recorre cientos de kilómetros caminando para pedir una solución negociada a sus problemas.
No quieren, no hay posibilidad de pacto. El Gobierno no negocia ni con los mineros que tienen kilómetros a sus espaldas y que necesitan 200 millones mientras a Bankia se le dan miles a fondo perdido. A pesar de eso la teórica oposición sigue esperando que haya pactos de estado como el maná del cielo…
La respuesta del Gobierno es únicamente policial. Antidisturbios disparando bolas de goma directamente al cuerpo de manifestantes, incluso a niños, sin que dimita nadie. Tampoco sale en televisión.

Se cruzan hoy dos noticias simbólicas. Los 33 mineros chilenos salen del refugio enterrado a más de 700 metros gracias al esfuerxo y trabajo de cientos de personas y por otro lado se habla de la Santificación de Juan Pablo II. Prácticamente en el mismo día.
En el mejor de los casos harán una película, que yo iré a ver el mismo día del estreno. En el peor de los casos lo transformarán en un nuevo reality en el que encerrar durante meses a 33 personas, en 60 metros cuadrados y que yo me negaré a ver.
Alberto Sotillos