Es falso que en España la Justicia sea lenta y el caso de Garzón lo demuestra. Fíjense si será rápida que vamos a juzgar y probablemente condenar antes al juez que a los presuntos delincuentes. Se nota que vamos un paso por delante.
Lejos de entrar en el detalle de derecho en el que seguramente nos podríamos perder, basta con ver la escena con cierta perspectiva para darse cuenta que resulta ciertamente paradójica.
Así que de no ser por los gloriosos momentos televisivos que está dejando el juicio de Camps y Costa podríamos llegar a creer que toda la trama Gürtel tiene como foco unas escuchas policiales y no el caso de corrupción más grande en España, aunque demasiadas veces se nos olvida -especialmente a algunos votantes-.
Acataremos, como siempre, la decisión judicial. No significará compartirla, como tantas veces pasa, pero se respetará. El propio Garzón se mueve más con gesto de resignación que de voluntad de seguir luchando.
Una vez nos olvidemos de Garzón y algunos políticos presuntamente corruptos hayan logrado alargar sus juicios, esperemos vuelva la sensatez y las portadas sean para que éticamente vuelva a ser peor visto robar dinero público que un error administrativo/judicial (como lo quieran llamar) cometido -o no- al tratar de llevar ante la Justicia a quienes convertían el dinero público en privado desde su propio bolsillo.
Es una pena esta oportunidad que les ha dado Garzón (involuntariamente, sin duda) a los acusados. Sin la posibilidad de ir a por un juez tendrían que haber intentado demostrar su inocencia y les aseguro que les hubiera costado bastante más que lo primero. Nada como escuchar las conversaciones de Camps con “el Bigotes” para intuirlo.
Así que es probable que la lucha contra la corrupción se lleve por delante a un Juez y a muchos otros que a partir de ahora se lo pensarán dos veces -ojalá me equivoque- a la hora de investigarla. Un precio alto, muy alto, para frenar una trama corrupta incluso mayor.
Acabará ganando la Democracia, pero como siempre con costes cada vez más inasumibles.




Alberto Sotillos