RTVE ha liquidado a prácticamente toda su plantilla con sucesivos expedientes de regulación de empleo (jubilaciones), reduciendo la edad media hasta prácticamente la nada. Muchos criticamos entonces ese desprecio por los trabajadores con experiencia, aunque claro, más caros, porque suponía que la radio y la televisión pública perdía toneladas de experiencia.
Trabajadores cualificados, con apenas 55 años pasaban a engrosar las listas de prejubilados.
Ahora, (y admito que puede ser molesto exclusivamente por esto que acabo de comentar sobre las prejubilaciones) se ha nombrado a una persona de más de 80 años para dirigir RTVE. Nadie ha preguntado por su experiencia, por su trabajo anterior, por sus capacidades, por su valías. Sólo nos hemos interesado por su edad, hasta el punto de juzgar su capacidad para ese puesto únicamente por eso.
Me gustaría recordar, para esas personas que consideran la edad como un impedimiento soberano, que la discriminación por edad, es un atentado contra los Derechos Humanos. No digo más.
Para el resto, solicitar esos 100 días habituales de tregua, que nos permitirán analizar lo que haga. Entonces, cuando podamos valorar algo que no sea su edad, podremos saltar a su cuello por facha, rojo, liberal, vendido, vago, cutre, privatizador…
O no. A lo mejor tendremos una doble lección, algo más que probable. Por cierto sorprendentemente los más críticos son los más jóvenes (¿competencia en el empleo?), hay que ser cutre.

Alberto Sotillos