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17 ene

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http://s1.trrsf.com/blogs/68/G_Terremoto_Haiti1.jpgSi Haití no tenía suficiente con sobrellevar de la mejor manera posible el devestador terremoto -por un lado- y su pasado por otro, ahora recibe la visita inesperada del dictador que durante años guió su destino hacia el abismo en el que se encuentra ahora.

Recién llegado desde París, en una Europa que cada vez se desvela más como cobijo de dictadores fugados, con un traje impecable y un cortejo millonario, ha asegurado nada más pisar tierra que su intención es la de ayudar. No ha especificado, eso sí, a quién quiere ayudar si a los haitianos o a su bolsillo, tentado por los millones de euros de ayuda internacional que están llegando para la recuperación del terremoto.

Porque los salvadores de la patria es lo que tienen, llegan cuando menos los esperas desde fuera del país que pretenden salvar, con frases vacías que intentan llamar a una esperanza seca a cambio de no se sabe muy bien qué, pero de alto precio.

Por eso, en medio del proceso democrático en Haití, aparece Duvalier hijo -cuyo padre ordenó el asesinato de unos 60,000 haitianos (se queda corto un terremoto)- sin ser arrestado. Se hospeda en un hotel de lujo, probablemente de lo poco que quda en pie. Viene a ayudar, dice prácticamente desde la escalerilla del avión, pero su llegada provoca una inmediata inestabilidad política en un país ya de por si frágil.

Logra que una reducida pero existente multitud le reciba y le acompañe, deslumbrada por el lujo de su cortejo -pagado sin duda del dinero robado a esos mismos ciudadanos años atrás- haciendo pública y notoria su presencia. Nadie le ha llamado, como nunca se llama a los salvadores de la patria. Aparecen, con sus planes de redención, en los momentos críticos, en los momentos en los que la ciudadanía desesperada por una brutal realidad es más incapaz de discernir lo correcto de lo fácil. Así,ante esa fragilidad de la injusticia logran ser esuchados.

Pero en realidad, Haití lo que menos necesita es su presencia, diabólicamente tentadora. Por eso las fuerzas internacionales deberían acompañar a Duvalier de nuevo al aeropuerto tras su visita turística, invitándole tal vez a ser juzgado por tribunales haitianos que pudieran sentenciarle a pagar beuna parte de sus deudas que tanto necesitan sus compatriotas. Deberían, lo más temprano posible, evitar que intereses tan particulares puedan sumarse alcólera y las réplicas del terremoto como grandes agentes destructores de los restos de Haití.

Porque la hisotia sirve para aprender lecciones y esta es de lo más basica.