La semana pasada, cuando peor estaba Bankia y sus acciones -las que habían comprado los ciudadanos que se hacían “Bankeros”- no paraban de caer se nos dijo que era impensable suspender la cotización de dicho valor en el mercado, pues supondría una enorme merma de confianza y significaría el desplome total.
Hoy, cuando ya ha pasado el tiempo suficiente para que algunos -unos pocos- comprasen esas acciones de Bankia hundidas y volvieran a subir al día siguiente en una de las acciones especulativas a corto plazo más evidentes en años, ya sí se puede suspender la cotización, no sea que esos señores anónimos pierdan el dinero que tan poco les ha costado robar a los ciudadanos… de manera legal, claro.
El mismo día que se sabe que bankia necesitará 15 mil millones de euros, más del doble de lo esperado, pero con la misma idea desde el Gobierno de que tendrá todo el dinero que necesite. Ojalá escuhásemos lo mismo con la Sanidad en la Educación, pero parece que estos derechos sí pueden quebrar sin problema.
Obstinados en salvar bancos mientras asfixiamos a los ciudadanos uno se pregunta qué narices hace la ciudadanía defendiendo un sistema financiero que no le pertecene cuando ellos no están defendiendo el Estado de Bienestar que tanto necesitamos. Roto el pacto de conviviencia de forma unilateral no se entiende que la ciudadanía siga sumisa, tolere recortes en su pensión para pagar los benefeicios bancarios y esté dispuesta a pagar por todos los servicios que ya paga con sus impuestos mientras se permite seguir funcionando un sistema que lleva a la quiebra absoluta del sistema.
Con una deuda que no pagaremos ni en 40 años estamos pidiendo créditos para pagar créditos -el hundimiento está asegurado- y como ciudadanos estamos siendo el aval de semejante desastre de gestión económica. Nuestors hospitales, nuestras universidades, nuestros derechos laborales están siendo el aval bancario para que el Estado pida préstamos a los bancos para dárselo a los bancos.
Nuestra deuda, la deuda privada de las familias, la hemos pagado ya varias veces con los recortes que llevamos, desde hace un tiempo estamos pagando la deuda de otros que no han sufrido ningún recorte, que reciben salvaciones millonarias. Nos la están colando… y mucho.
La Seguridad Social presenta, por primera vez en muchos años un resultado negativo, lo que supone que tiene déficit.
Viven todavía en un paraíso de falta de regulación, donde pueden subir y bajar notas a su antojo sin ningún tipo de responsabilidad y sin tener que responder ante los grandes errores cometidos, como cuando dijeron que Lehman Brothers tenía la mejor solvencia del mundo días antes de quebrar por completo y colapsar el sistema financiero mundial.
Que ante la posibilidad de que los ciudadanos griegos puedan votar libremente sobre la aceptación de las más estrictas medidas económicas vistas en mucho tiempo, los mercados reaccionen con un golpe a la mesa provocando inestabilidad y dudas justifica sobradamente este título.
De esto que te pones a salvar bancos y se te olvida pagar los medicamentos que usas en los hospitales. Cosas que pasan en el primer mundo con esto de la crisis financiera y la obsesión por tapar con diner público las pérdidas de entidades especuladoras una vez, dos veces… y las que hagan falta.


Ni tan alto ni tan bajo. Eso quiere decir que ni estábamos en la Champions League de la economía hace un año, ni al borde de la bancarrota hace dos días.
Alberto Sotillos