Si bien nunca es comprensible ni tolerable, este año será especialmente innecesario dada la cercanía de las elecciones y por ello el adiós de Zapatero como Presidente de Gobierno, pero tristemente cualquiera apostará a que una vez más se insultará aZapatero durante el desfile de las Fuerzas Armadas.
Una falta de respeto institucionalizada -no por ello menos grave- que profieren hacia el Presidente año tras año. Es probable que en esta ocasión los abucheos incluyan nuevos nombres, para no dejar a Rubalcaba sin su “recordatorio”, pero desde luego sería noticia que se abucheara en cambio a quien consideró públicamente como “un coñazo” el desfile del 12 de Octubre.
Dadas las encuestas y la renuncia de Zapatero como candidato, las críticas en forma de insultos que escuchemos serán -si es ello posible- más gratuitas y carentes del sentido del respeto necesario hacia el Gobierno que nunca.
Y sí, hablamos de un futurible, por lo que estaré dispuesto a rectificar cada una de estas líneas si no se produce durante el desfile nada de lo que aquí se detalla en base a la experiencia de años anteriores. Lo haré feliz, al ver una ciudadanía interesada en aprovechar este día para agradecer a nuestros militares las labores que hacen -de guerra y de pacificación- en vez de faltarles al respeto robándoles el merecido protagonismo. Será un gusto ver que quienes se cuelgan la medalla de “patriotas de verdad” usan sus voces para aplaudir a nuestros soldados en vez de gritar contra los políticos socialistas.
En todo caso, lo sucedido en el pasado provoca que estemos hoy hablando de esta posibilidad casi con la certeza de que se producirá, en vez de hacer el merecido reconocimiento a los y las ciudadanas que dedican su vida a protegernos con la máxima diligencia. Se trata por tanto de una perversión injusta de un homenaje, que guarda al menos la esperanza de que sirva como alerta para no tener que escribir lo mismo dentro de un año.
Y es que hay muchos espacios para mostrar el descontento hacia el Gobierno Socialista, desde una reunión con amigos -como me ha ocurrido hoy- a las elecciones del 20N, por lo que instrumentalizar políticamente reconocimientos como el que se merecen nuestras Fuerzas Armadas no hace más que abrir espacios donde poder mostrar el descontento con la actual oposición, como ocurre aquí.
En la mano de esos extraños patriotas está la posibilidad de que el 12 de Octubre los protagonistas sean quienes lo merecen y no quienes usurpan estos momentos para su placer personal. Además, dadas las circunstancias mencionadas en las primeras líneas de este artículo, no podremos utilizar otros adjetivos que no sean ensañamiento, rencor y odio para definir a quienes hagan de esta, una crónica de un abucheo anunciado.
El desfile de las Fuerzas Armadas es una laguna, un oasis de orgullo ciudadano entre las noticias diarias, constantes, que nos llevan precisamente al sentimiento contrario.
Alberto Sotillos