Si no has sabido evitar la bancarrota, al menos aprende a parar a tiempo. Aprende a dejar de pedir dinero a intereses más altos de los que cualquier usurero con alma te daría, aprende a no tener que rogar un préstamo dejando de aval a Finlandia 770 millones de Euros.
Cuando eres incapaz de generar riqueza al menos no seas el rey creando una deuda que jamás podrás pagar, aunque te resulte indiferente porque el pagador no eres tú sino los millones de españoles a los que asfixias. Deja de hipotecar su futuro para poder regalar el presente a tus amigos, con los jugosos intereses privados de esa deuda que pones cada día en la espala de cada ciudadano.
Aprende, en definitiva, a irte a tiempo, a pensar en los ciudadanos que te han votado para hacer lo contrario de lo que apruebas cada día y escondes en textos inaccesibles del BOE o publicando condiciones de recates en inglés en la prensa extranjera -cuando ni siquiera tú, Presidente del Gobierno, sabes hablarlo-.
Frena la cobardía del que pide a los suyos salir a la calle con la cabeza alta pero desaparece por la puerta de atrás, deja de presumir de moral y valores cuando proteges y cubres a quienes insultan en las Cortes a los españoles que más sufren.
No te rías de millones de ciudadanos aprovechando un titular para contradecir el robo de la paga extraordinaria cuando en realidad sólo un 0,57% tendrá ese "privilegio", no humilles a los autónomos, a los que juraste representar y proteger por ser el colectivo que dinamiza el país y genera empleo. Deja de abusar de ellos, de obligarles a que te financien los errores con el adelanto de un IVA que firmaste no subir y que prometías sería aplazable si no lo cobraban.
Deja de desprestigiar la labor política, de justificarte en la demagogia para recortar en Democracia reduciendo concejales que no cobran un sólo euro y deja amparar a quienes llaman vagos a millones de trabajadores españoles, a quienes insultan a los sindicatos por proteger a los trabajadores.
No aplaudas ni sonrías cuando, efectivamente, estés jodiendo a tu pueblo ni dejes a tus ministros -especialmente los de Sanidad y Educación- desmantelar la base de nuestro país por intereses particulares.
Tampoco vendas las costas españolas por menos de nada -como bien dice Sabina- ni, por supuesto, esperes que después de todo esto la ciudadanía no llene las calles para acabar con este ataque diario.
Evita, también, vender a tus mineros por acciones de bancos rescatados desde una cuenta sin fondo y aprende de una vez que las televisiones públicas son de todos y sus profesionales merecedores del respeto por el trabajo que realizan para la ciudadanía y no para tus intereses.
No hay responsabilidad ni una mayoría silenciosa que aguante con estoicidad estas estafas en política. El silencio que escuchas entre quienes crees que te apoyan es el resultado del vacío y no del sacrificio.
Pon todas las vallas que quieras a las puertas del Congreso y todo lo altas que tu miedo te pida, pero no esperes que puedan frenar el más mínimo avance social. Jamás en la historia se ha construído una muralla lo suficientemente grande como para proteger a quienes han gobernado contra su propio pueblo.
Vete.
Alberto Sotillos