En mayor problema de tener un Presidente que es el motivo de burla y mofa en Europa, el problema de tener un Presidente que no da la cara, que no explica los rescates, que engaña y fanfarronea es que las consecuencias de esas malas acciones no las paga solo él, pasamos a heredarlas todos.
El nombre de cada uno de los españoles y españolas se hunde cuando su presidente es el blanco de todos los chistes de la prensa internacional y la confianza como país se hunde cuando la confianza en su presidente toca mínimos.
Esa es la herencia de Rajoy en seis meses, él, que tanto se quejaba de la herencia recibida. Tener que aceptar un rescate a la banca y venderlo en casa como una victoria es impresentable, esgrimir que has sido tú el que ha presionado un insulto a quienes te van a prestar el dinero y afirmar que gracias a ti se salva el Euro cuando tus bancos se van a comer cien mil millones de euros es de una irresponsabilidad absoluta.
Para colmo filtras un SMS a Guindos en el que insultas a Uganda y entonces Uganda te responde, te deja claro que efectivamente España no es Uganda, que ellos tienen crecimiento, que ellos reducen anualmente la pobreza y que no, no han necesitado un rescate millonario ni tienen hundidos sus bancos. En ese momento, cuando Uganda, ese país del que te pretendes reir, te da lecciones de economía que no puedes rebatir, el fondo a llegado.
Si todo esto lo pretendes explicar en 7 minutos y si eludes ir al Parlamento pero disfutas del fútbol en Polonia entonces ya no eres el Presidente del Gobierno, eres el responsable de la situación. No se puede presidir un país con una gestión internacional tan humillante en tan pocos meses y no se puede hablar de buena gestión cuando se rescatan bancos y se hunde a las familias, cuando,¡oh!, sorpresa nos enteramos poco a poco de que Bankia está llena de militantes del Partido Popular, desde Rato hasta el último administrador. Cada vez parece más un rescate a sus amigos, señor Rajoy y para eso efectivamente no estamos.
Para colmo le sobran sus acompañantes. Gallardón dicéndonos que no está España para siestas, mientras reformaba el Palacio de Cibeles por millones de euros para tener un despacho más bonito o endeudaba a Madrid por siglos. Su Ministra de trabajo dedica sus horas a jugar al móvil y Gabriel Elorriaga más de lo mismo, consiguiendo patitos en otro juego. Y pregunte a su ministro de Economía, que dice que entra en déficit el rescate, mientras usted lo niega. Alguien miente Mariano, y usted tiene ya trayectoria demostrada…
Alberto Sotillos