Muchos siguen empeñados en que PP y PSOE son lo mismo, a pesar de la demostración contraria que ha hecho el PP en estos escasos días de gobierno.
Es cierto que la última etapa socialista tuvo más sombras que luces y que costaba saber donde estaba el socialismo entre tanta medida liberal pero incluso entonces había matices, que en política no es poca cosa.
Esperanza Aguirre va a dejar de pagar el 40% del salario a los funcionarios que se pongan enfermos y tengan una baja laboral. Pasaran a vivir con el 60% de su sueldo, penalizando así a quien está enfermo, en vez de ayudarlo. Aguirre justifica este recorte porque considera que pagar el 100% del sueldo es un privilegio. Esa ha sido la palabra elegida; privilegio.
Para el PSOE, por mucho que se les quiera igualar, esa parte del sueldo es un derecho del trabajador. En esto, que parece sólo un matiz, hay más diferencia de fondo.
Si la Comunidad de Madrid deja de aportar la parte del salario correspondiente a sus trabajadores enfermos está mandando un mensaje claro a los empresarios para que sigan su camino. Los empresarios tienen la puerta abierta para empezar a hacer lo mismo y eliminar a los trabajadores enfermos el 40% de la baja, sobre todo si se permite la utilización política del lenguaje para llamar privilegios a los derechos.
Por eso una palabra frente a otra puede parecer un simple matiz, pero el fondo y las consecuencias que tienen “pequeños cambios” como este significan modelos radicalmente opuestos de ciudadanía y convivencia.
Fueron miles de años de lucha de los trabajadores para que se reconociera el derecho a la baja por enfermedad que ahora elimina Esperanza Aguirre de un plumazo.
Y no es una medida para controlar las bajas excesivas, pues para eso bastaría con reforzar los controles, sumar inspectores y seguir presionando -como ya hacen de forma exagerada- a los médicos. Se trata del desarrollo del modelo liberal arcaico pleno, hundiendo a los trabajadores para maximizar beneficios empresariales, olvidando además de que con dicho sistema se comprobó que la productividad se reducía considerablemente…
Es mal día para anunciar el desglose de las cuentas de la Casa Real, por aquello de las inocentadas, pero bienvenido sea este intento de transparencia.
Completamente cierto. Todos los que estamos sometidos a ella tenemos en principio el mismo trato, la diferencia es que hay quien no está sometido de la misma forma ya que “no es responsable” de nada.
6 meses ha tardado Gallardón en tirar todo el valor de su palabra a la basura. Ese ha sido el tiempo de compromiso del Ministro con los ciudadanos madrileños a los que les prometió dirigir durante 4 años.
Es el momento de quitarse definitivamente la careta, de que nuestros gobernantes nos hablen a la cara sin tapujos ni frases veladas si al final el resultado es el mismo.
Actos con falangistas, supresión de fondos para quienes ofrecen ayuda a las maltratadas, reducción de profesores y servicios públicos y cerrazón ante la posibilidad de que buena parte de la sociedad vasca tenga grupo en el Parlamento.
Rosa Díez. Sin frases de por medio entre el título y el motivo esencial de este artículo para centrar rápidamente el tema.
A pesar de lo complicado que resulta entender bien los motivos de la crisis en la que nos encontramos todos sabemos que hay un componente financiero (hemos manejado dinero que no existía) y en el caso español un componente inmobiliario conocido como burbuja del ladrillo.
Es cierto que Zapatero se siente amortizado y empieza a dejar de sentirse responsable de todos los problemas del país -imagínense la presión-, pero sigue presidiendo este país y siendo Secretario General del Partido Socialista por lo que no debería desentenderse de la realidad que le rodea.
Alberto Sotillos