Los inicios de los mítines suelen ser muy mediáticos en los últimos tiempos. En el último de Rubalcaba pudimos saber que es muy guapo, porque una señora así lo gritó y su cuenta de Twitter consideró mencionarlo como un dato político clave y ahora gracias a la intervención de otra mujer sabemos una propuesta de Mariano Rajoy, lo cual es un avance significativo.
Se le ocurrió a esta buena mujer pedirle a Rajoy volver a ser feliz y el candidato popular, entregado, no dudo en prometerlo nada más subir al escenario. Así que a partir del 20N, si gana Rajoy, todos felices.
Le costará a Mariano hacer felices a unos cuántos, empezando por Rubalcaba. Tendrá que esforzarse mucho para que sea feliz a pesar de la victoria, pero una promesa de Rajoy es más que suficiente para saber que no dudará en poner todo su empeño hasta lograrlo.
A otros -como UPyD- les podrá hacer felices con mucho menos esfuerzo, puesto que los miembros del partido rosa ya han asegurado a sus “inversores” una rentabilidad del 3% en un año. Así es, quienes inviertan en la campaña de Rosa Díez obtendrán una rentabilidad de un 3%, que saldrá de los beneficios que dicho partido obtenga en forma de representación pública. Ellos dicen que es para no depender de los bancos lo cual es cierto, porque de esta forma pasan a ser directamente el banco mismo…
Algún que otro problema interno también tendrá Mariano Rajoy a la hora de repartir felicidad. Le costará hacer feliz a Antonio Basagoiti continuando con el proceso del fin de ETA, contemplando la posibilidad de acercar presos -por ejemplo- y a la vez llenar de felicidad a Mayor Oreja, que ha logrado que en el programa del PP se especifique que no habrá ninguna negociación con la banda. Veremos malabarismos si de verdad Rajoy está dispuesto a hacer una cosa y la contraria con tal de repartir felicidad.
En todo caso, a pesar de estas evidentes dificultades, es evidente que nadie en su sano juicio puede no votar al PP con semejante oferta. Hay quienes han dedicado su vida entera a buscar ese estado de placer absoluto, sin saber que bastaba con votar a Rajoy y llevarle a la Presidencia de Gobierno. ¡Cuánto tiempo perdido!
Sorprende no haberse dado cuenta de algo así antes cuando tenemos cerca, muy cerca de nosotros, la prueba de que quienes votan a Rajoy logran la felicidad. No hay más que ver a algunos comentaristas de este blog, que expresan su apoyo al candidato popular con grandes demostraciones de su estado de absoluta felicidad. Hay quien lo confundía con rencor, cuando es evidentemente felicidad en estado puro. Perdonen a quienes no lo percibían, pues muy pocos saben qué se siente en tal estado de felicidad.
Los infelices -hasta el día 21 de Noviembre- seguiremos esperando más propuestas de Rajoy para saber más, si es posible, sobre cómo conseguiremos llegar a ser felices a cambio de un simple voto.
En España opera una compañía aérea que tranquilamente se salta la legislación española en materia de vuelos nacionales. AENA lo sabe y gestiona abundantes reclamaciones y denuncias por ello, pero a pesar de eso siguen permitiendo que en los aeropuertos españoles opere Ryanair, que no tiene reparos en dejar a pasajeros en tierra por cláusulas abusivas y contrarias a la Ley española.
Está últimamente especialmente delicada la Presidenta de la Comunidad de Madrid, a pesar de su fama de inmortal que la acompaña desde hace algún tiempo.
La expresión ha dado ya varias veces la vuelta al mundo a través de las Redes Sociales, en boca de una nación especialmente orgullosa de poder gritarlo al universo.
Debe haber pocos asuntos más complicados de manejar en estos momentos como la gestión de los últimos pasos de ETA. Probablemente las tensiones que vemos sean sólo la punta de un iceberg de proporciones titánicas moviéndose lentamente hacia un rumbo más o menos definido pero al que se llega atravesando mucha niebla.
Estará recordando ahora Gallardón aquel congreso del Partido Popular en que Esperanza Aguirre puso la canción “The Winner takes it all” (El ganador se lo lleva todo), cuando él salía a hablar, con cierto gusto de venganza.
Si bien nunca es comprensible ni tolerable, este año será especialmente innecesario dada la cercanía de las elecciones y por ello el adiós de Zapatero como Presidente de Gobierno, pero tristemente cualquiera apostará a que una vez más se insultará aZapatero durante el desfile de las Fuerzas Armadas.



Alberto Sotillos