Algunos dicen que es la famosa niña de Rajoy, como metáfora de la actual situación de España en la que el Partido Popular gobierna en más del 70% de los Ayuntamientos. No es mal ejemplo tras ver una y otra vez el mapa con los colores en función de la composición de los Ayuntamientos donde el azul ha pasado a ser algo más que predominante.
Y es que a la victoria en las urnas del PP, se le ha sumado el apoyo de Izquierda Unida y UPyD, permitendo así multicplicar el número de alcaldías para los de Rajoy. Los de Izquierda Unida dicen que es para castigar el giro a la derecha del PSOE, mientras toda España se frota los ojos intentando entender esa lógica que ni el propio Cayo Lara (Coordinador General de Izquierda Unida) entiende. Nada como castigar el PSOE por escorarse a la derecha facilitando gobiernos del PP.
Lo de UPyD ya lo conocen mejor. Tras reunirse en una marisquería del barrio de Salamanca para hablar de Getafe (coherente y austero paso) terminaron con un puesto en la mesa de la Asamblea de Madrid y a cambio el PP no ha visto tambalear uno sólo de los ayuntamientos donde la formación rosa era la llave.
Gran vacío por tanto el que se ha hecho al PSOE a nivel global -justo en su momento de mayor debilidad- por lo que pasará la travesía del desierto en soledad. Les vendrá bien. No para refundarse o renovarse por infinitésima vez, sino para que la ciudadanía les pueda escuchar sin interferencias y para que puedan ser transparentes con los ciudadanos, sin miedo a perder poder político por enemistarse con otros partidos. Es su momento de oro para arriesgar hasta el extremo, de ser la punta de lanza de la nueva política.
Teniendo en cuenta que IU parece haber escrito su desaparición con estos pactos globales con el PP (a saber qué programa de gobierno sale de esas mezclas) y que UPyD ha tardado menos de un mes en demostrar que su regeneración de la política era un espejismo reflejado en el caparazón de una cigala, la única vía que llegará sin quemarse para 2015 será el PSOE. Paradojas de la política.
Para ello debe lograr salir del puesto de cabeza del ranking de las cosas “que menos molan” y volver a ser atractivo para la ciudadanía. Debe quitarse los complejos que viene acumulando en estos años por esas políticas controvertidas y debe presentarse a las elecciones como alternativa y no como viene haciendo hasta ahora, casi pidiendo perdón por intentar gobernar.
Tiene cuatro años puros, en los que ningún pacto con otros partidos les obligará a tambalearse ideológicamente. Cuatro años para invertir una tendencia con demasiada fuerza de arrastre.
Los ciudadanos también tienen ese plazo, esos 4 años, para reflexionar si la mejor forma de frenar el neoliberalismo es votando al PP, así como reflexionar sobre sus prioridades; ¿Es más importante castigar a Zapatero que castigar a los corruptos? ¿De verdad la prioridad es castigar por la crisis global y no por los casos locales de malversación de fondos públicos?
¿No nos habremos confundido los ciudadanos castigando a nuestros alcaldes locales por las políticas del gobierno del país…?
Alberto Sotillos