Podrá mantener todas las dudas que quiera, podrá decir que ha confesado su decisión a una única persona y que no es el momento oportuno -probablemente tenga razón en esto último- pero cuando todo tu partido ha asumido que no te presentas a las siguientes poco queda más allá de asumirlo.
Y es que la retirada de Zapatero está siendo conceptualmente caótica, políticamente improvisada y organizativamente alarmante. Si un Presidente de Gobierno decide jugar con la duda abierta de la sucesión, no debe tolerar que durante el juego haya quienes decidan desvelar a la mitad que el asesino es el mayordomo porque dejan al crupier con cara de circunstancias.
Si la mitad de los barones de tu partido hablan de ti en pasado y pasan a debatir símplemente por el mejor momento para anunciar tu retirada, ya no hya nada que hacer por mucho que ínitimamente se desee.
Por eso, cuando ya incluso se habla de una transición hasta llegar a Chacón, las dudas desaparecen y Rajoy asume que su rival será otro.
El problema principal es que en un momento de reformas tan esenciales como las actuales, no es lo más conveniente tener al frente de la orquesta a alguien que sabemos que pase lo que pase, no volverá a ser el mismo, por decirlo sutilmente. Lleva la batuta, pero la orquesta mira a Rubalcaba y así se corre el riesgo de perder el ritmo.
Por ahora no está pasando, afortunadamente, y prueba de ello son pactos tan históricos como la Reforma de las Pensiones logrados en buena medida por la intervención directa de Zapatero, pero debe ser el principal interés del Presidente de aquí a 2012.
Porque puede ser debatible la conveniencia o no de su retirada en 2012, pero no se puede permitir poner en duda su liderazgo hoy y mañana hasta las Generales porque supondría una inestabilidad horrible para España.
En tiempo puede parecer poco, pero a Zapatero le quedan muchas cosas por hacer y necesita poder dirigirlas con peso y autoridad, sin distracciones. Tal vez, para eso, le venga bien dar por zanjado el debate sucesorio, como están haciendo los demás.

Mientras Álex de la Iglesia confiesa su conversión a la “religión internauta” en forma de dimisión publicitaria, satisfaciendo así a una de sus bases de espectadores fieles -lo cual sin duda es una casualidad- y el resto de “artistas” afincados fuera de España -y pagando sus impuestos también fuera- tienen el descaro de opinar sobre legislación española, los españoles de la calle, los que sienten que ver Seriesyonkis es una opción pero pagar una hipoteca una obligación, están ante un verdadero hito, que puede transformar el panorama económico.
Dicen que le vieron en la convención del PP, esa en la que Esperanza Aguirre se encargó de redactar la ponencia sobre transparencia del PP -no hay cristales lo suficientemente opacos para describirlo- en una satírica burla a los españoles.
Reirse de la prensa, estar imputado por corrupción o directamente ser acusado de prostitución de menores son los nuevos valores políticos, la esencia de la actual democracia.
Si Haití no tenía suficiente con sobrellevar de la mejor manera posible el devestador terremoto -por un lado- y su pasado por otro, ahora recibe la visita inesperada del dictador que durante años guió su destino hacia el abismo en el que se encuentra ahora.
Ya sabemos, por fin, el destino y motivo de las habituales subidas de la luz (además del lógico encarecimiento del servicio que dentro de unos años se rentabilizará con la inversión en renovables), porque Aznar, ese expresidente del país al que pone a caldo cada semana en periódicos extranjeros ha fichado como asesor de Endesa para su implantación y crecimiento en América Latina.

Alberto Sotillos