La Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) acaba de lograr su objetivo y el contrario con una misma sentencia al conseguir que un juez censurara la proyección de la película “A Serbian film” en el Festival de San Sebastián.
Ya no se podrá emitir, de eso no hay duda, pero ahora más gente querrá verla. Gento incluso que de otra forma jamás habría descubierto su existencia. ¿Debe estar contenta la CONCAPA entonces? Es el eterno dilema.
Es de suponer que tras ver la película se han visto en la obligación moral de denunciarlo, a pesar de las consecuencias obvias que se resumen en la consiguiente gran promoción de la película. Habrán pensado que debían hacer lo correcto, más allá de las interpretaciones. Sus medios han logrado su fin, pero convirtiéndolo en insuficiente en ese mismo minuto.
Sin entrar a valorar que la CONCAPA se olvida de denunciar otras muchas películas y programas televisivos, lo justo sería plantearnos hasta qué punto coincidimos con ellos sabiendo que se trata de una película -por ello ficción-, para un público determinado de terror, y que entre otras escenas incluye violaciones a un recién nacido.
Desde luego no se puede negar que terrorífico tiene que ser pero, ¿es ello motivo de censura? ¿No se pueden incluír en una película determinadas imágenes? La dificultad está en establecer el límite.
Desde hace años vemos asesinatos, torturas sádicas, agresiones, violaciones y todo tipo de brutalidades en películas sin que ello suponga una incitación a hacer lo mismo, -a pesar del drama que supone en algunos casos la “normalización” de dicha violencia-, y nunca vemos a la censura actuar.
Considero profundamente desagradables las imágenes que se describen, dudo que me apeteciera lo más mínimo verlas, pero de igual forma dudo sobre si es conveniente impedir que se emitan y no ya por el éxito de taquilla que supone las palabras “censurada en…” sino por la conveniencia de que sea cada uno el que establezca sus límites sabiendo que es cine y que refleja una realidad que desgraciadamente habrá ocurrido más de una vez.
Prefiero decantarme por que sea el público el que seleccione, el que decida recomendar o no la película, dejando fuera a cualquier instancia ajena, aunque muestro,en todo caso, mis reservas por lo que espero su opinion.

Ahora que los republicanos parecen sacar más de 12 puntos a los demócratas en Estados Unidos, a pesar de Obama, tal vez sea un buen momento para reflexionar sobre ese éxito electoral ya pasado, del que tanto se ha hablado y qué tanto ha marcado.
Alberto Sotillos