Lo comentaba el otro día con unos amigos, que a pesar de mis explicaciones seguían empeñados en asegurar que en este país la lacra es que quienes defraudan a Haciendia, quienes hacen trampas encima son vistos como los más listos, frente a los que pagan todo y se les tilda de tontos.
Intenté argumentar que la cosa había cambiado mucho desde hace tiempo, que poco a poco se va fomentando un sentido de la responsabilidad mayor y que los controles fiscales estaban aumentando. Pero como evidentemente los defraudadores no han dejado de existir y para colmo siguen llenando los platós de televisión para pagar su fianzas, obteniendo de paso fama…. pues poco pude hacer.
Por eso me alegra saber que la investigación a todos aquellos que desviaban su dinero a cuentas en Suiza, robando así a todos los ciudadanos, están en pleno proceso y a lo largo de estos próximos días se va a citar a los titulares. Las multas pueden llegar al 150% de lo defraudado.
La medida será ejemplarizante, pero no debe ser anecdótica. Quienes defraudan deben de tener en la cabeza dos valores importantes; por un lado el compromiso ético con el resto de ciudadanos y por otro -alguno habrá que no valore en su justa medida este primer precepto- que vean que les sale más rentable pagar los impuestos que enfrentarse a multas millonarias. Estoy seguro que la mayoría atenderá a la priomera razón, pero por si acaso.
Una vez logrado esto, el resto de ciudadanos tendremos que preocuparnos de la segunda fase de la recaudación de impuestos: que estos de utilicen de la manera más eficaz -y eficiente- posible. Sólo así las futuras generaciones valorarán la rentabilidad que supone pagar impuestos en vez de tener que contratar absolutamente todo por la vía privada y sin coberturas legales.
Poco a poco, persiguiendo al defraudador y educando en valores, lograremos desarrollar por completo un Estado de Bienestar que anda un poco parado en nuestro país. Parado, no terminado. Ojo.
En el mejor de los casos harán una película, que yo iré a ver el mismo día del estreno. En el peor de los casos lo transformarán en un nuevo reality en el que encerrar durante meses a 33 personas, en 60 metros cuadrados y que yo me negaré a ver.
Vivimos un momento político de movilización relativa pero con picos de interés. Ejemplo claro es Tomás Gómez, que precisamente busca -y parece conseguir- más de lo primero.
Por lo menos vamos aprendiendo, que es algo que tranquiliza. A lo largo de estos años han secuestrado a cooperantes, barcos, caravanas y todo tipo de vehículos en los que se encontraban españoles trabajando, a veces incluso al servicio de aquellos que los secuestraban.
Al César lo que es del César (le va a gustar que le llame así…). Tras múltiples esfuerzos diplomáticos, tras la intervención de Moratinos, Rubalcaba y hasta el mismísimo Rey de España, telefoneando a su íntimo amigo marroquí, la crisis con Marruecos la ha “solucionado” Aznar.
Escribía el otro día mi vecina
Todo tiene -o debería tener- un límite, incluso para Camps.
Cada vez que se abre una crisis fronteriza con Marruecos -en verano
Cualquiera que esté atento a la actualidad madrileña estos días habrá podido observar una gran diferencia entre partidos políticos, más allá del trabajo interno que está llevando a cabo el Partido Socialista de Madrid.
La falta de noticias -es lo que tiene el verano-, la fama de la familia Obama y la pasión española por la prensa del corazón hacen un cóctel explosivo, demasiado fuerte para algunos.
Alberto Sotillos