
Imagínense que una capital de un estado en crisis (tienen donde elegir) decide aplicar un Plan de Ajuste a destiempo, sin planificación ni valoración del impacto del mismo.
Un Plan de Ajuste que supone reducir todos los contratos públicos por igual, sin distinción. Es decir, desde el metro a la recogidas de basura hasta las empresas encargadas de hacer imanes promocionales o panfletos de propaganda. Recordemos que son ciudades donde casualmente la gestión de absolutamente todo es ya casi privado (ya nos van quedando menos ciudades…)
Concretamente estamos hablando de Madrid, donde la rebaja de los contratos públicos se ha realizado de manera transversal para todas las empresas, sin tener en cuenta que entre ellas estaban las recogidas de basura o la red de Metro. Así entre Ayuntamiento y Comunidad han logrado afectar a todos los servicios básicos para los ciudadanos, llegando incluso a reducir el servicio de recogida de basuras un par de meses después de crear una nueva tasa para esta recogida…
El resultado es el Metro parado, para evitar los inminentes despidos que supone ese recorte. La respuesta ha sido la de imponer servicios mínimos excesivos, lo que ha derivado en una huelga mayor.
Por eso estos días la capital de España se ha colapsado y sus ciudadanos están sufriendo esos recortes cada mañana. Como ven, la política afecta en nuestra vida desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y si los representantes deciden legislar sin estudiar la situación, pasa lo que pasa. Gobernar no es sólo gastar dinero y recaudarlo, hay que gestionarlo. En Madrid no se está haciendo esto último.
Las ciudades, en definitiva, no funcionan solas, por inercia. Un par de grandes y graves errores, las llevan al caos absoluto.
Está el mundial que parece el reflejo de la crisis económica. Italia ya está en casa, Francia prácticamente expedientada con huelga incluída de jugadores, Inglaterra salvada de milagro, Alemania se mantiene con problemas y queda España, que veremos lo que sucede.
Siempre se ha dicho que durante las crisis se gestan las grandes fortunas del mañana. Ciudadanos que venden un día antes del derrumbe de las bolsas, ahorradores compulsivos y trabajadores con sueldos millonarios encuentran un mundo de posibilidades con la revalorización absoluta de sus pequeñas fortunas. Sólo es cuestión de invertir bien para incrementar hasta el infinito esa renta.
Es probable que la historia sea cierta, encaja dentro de la personalida de Felipe González que se negara a brindar con Cava aquel 20 de Noviembre alegando que nada había que celebrar, pero interpretaciones de este acto, eso sí, tantas como voces y oídos hayan contactado con ella.
En el campo estaban Casillas, Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila, Busquets, Xavi, Xabi Alonso, Silva, Iniesta y Villa. Entraron como sustitución Torres, Navas y Pedro. En el banquillo el resto de la selección con Vicente del Bosque al frente y Hierro por la Federación Española de Fútbol.
España peca a veces de exceso de partidismo. Momentos en los que ciudadanos, organizaciones y partidos pasan a pensar en ellos mismos y poco más.
Cospedal está perdida, desubicada en el PP desde el primer día. Ya extrañaba entonces que una madre soltera defendiera manifestaciones en las calles en defensa de la familia tradicional, aunque estuviera en su completo derecho a ser incoherente, por supuesto.
Algo más de 40,000 votos daban en 1910 el escaño a Pablo Iglesias con el que entraba en el Parlamento el Partido Socialista Obrero Español. Han pasado exactamente 100 años y por eso los socialistas han celebrado este día como uno especial, reunidos en el Congreso de los Diputados para recordar las palabras del fundador pero, sobre todo, para analizar la actualidad.
Merece un estudio en profundidad el nivel de represión sexual de
Alberto Sotillos