Bárcenas anuncia que dimite como Senador del Partido Popular tras ser relevado como tesorero. Esperanza Aguirre pide a los diputados imputados que siguen en la Asamblea de Madrid que dejen sus puestos (mientras siguen acudiendo a los plenos a la hora de la votación para votar lo mismo que el resto de diputados del PP). Rajoy asume que la corrupción está pasando factura al Partido.
Imagínense si desde Génova hubieran reconocido desde el primer día que en esos 50,000 folios de Gürtel sí había cosas nuevas…
Tres veces lo negaron (alguna más, pero nos rompería la analogía), mientras sus actos van desmintiendo cada una de esas negaciones. Las medidas contundentes de Rajoy han pasado por no cesar a nadie, por no pedir responsabilidades. Su contundencia se viene limitando a esperar a que el resto dimita, sin obligarle a tener que ejercer la responsabilidad que tiene como Presidente del PP o como líder de la oposición.
Rajoy no sentencia, no limpia, no se muestra como el adalid de la transparencia y la lucha contra la corrupción. Podría intentarlo, pero tal vez se haya contenido tras ver la mofa pública a la que se viene sometiendo Esperanza Aguirre desde que se atrevió a asegurar que ella había destapado el Gürtel. Pudo hacerlo, hoy leemos en un periódico nacional que hasta tres veces se topó con la trama en su quehacer. Parece que también tres veces lo negó.
Esos 50,000 folios sin importancia, sin relevancia, sin datos nuevos… sin nada vienen revolucionando al PP. ¿No es dramático? El PP se resquebraja por la lectura de todos esos folios sin contenido alguno. ¿Se imaginan que hubiera aparecido algo nuevo?
Negar la evidencia, señores y señoras del PP, lleva al más aboluto descrédito. ¿Una prueba? El PP de Madrid, según las últimas encuestas publicadas, está al borde de perder la mayoría absoluta. Pero Esperanza sigue con sus bromas, para seguir con sus titulares.
Alberto Sotillos