Cuando los españoles todavía no han sido capaces de olvidar la crispación política alimentada por ciertos sectores de la derecha política tras la derrota electoral del Partido Popular aquel 14 de Marzo, ahora vuelve a la acción la estrategia conspiranoica del PP.
En aquel momento se trataba de demostrar, a pesar de las pruebas y las evidencias, que ETA era la responsable de los atentados del 11 de Marzo. Amparándose en fisuras de la investigación (normales teniendo en cuenta el volumen de los atentados) se repitió hasta la saciedad que la alternativa etarra era viable y más tarde, cuando hasta la Justicia había hablado, se pasó a menospreciar a las autoridades policiales, a los jueces y, por supuesto a los políticos.
Como la realidad estaba en contra de los intereses de unos pocos (pero sonoros), no dudaron en asegurar que se trataba de una realidad inventada, creada a partir de falsificaciones policiales. Por aquel entonces, pocos entendíamos que un partido político amparase y fuera parte de un ataque directo a las instituciones, hoy desgraciadamente se empieza a asumir como normal. Una normalidad que va en contra de esa estrategia del PP, pues pasa a ser habitual que cuando un tema afecta a dicho partido resulta que todo el mundo ha falsificado todos los documentos que le incriminan.
Como les digo, esa fue la estrategia del PP entonces, y esa es la misma esrategia hoy. Las conversaciones de Camps recogidas en el sumario, las facturas fraccionadas con la firma de altos cargos de la Comunidad de Madrid, los Jaguar en la puerta de las casas y los tesoreros imputados son todo invenciones de la policía por instrucción del Gobierno… ¿Para qué asumir la culpa y juzgarla cuando se puede hacer responsable a otros?
El problema para el PP reside en que dificilmente un ciudadano español puede llegar a creer que el caso Gürtel es en realidad del PSOE porque, repetimos; la voz de Camps es la voz de Camps y la firma del Vicepresidente de Madrid es la firma del Vicepresidente de Madrid… Otra cosa es que de tanto decirlo se pueda generar la duda, precisamente porque muchos no creen que un partido pueda afirmar esas barbaridades sin pruebas… Pero así es. Maria Dolores de Cospedal, siguiendo la línea de Álvarez Cascos, afirmaba que "algunos" policías no eran todo lo neutrales que se podría esperar y que por lo tanto, Gürtel es un invento del Gobierno para desprestigiar al PP.
En esa Rueda de Prensa no ha ofrecido ni una sola prueba que sustente tal acusación, como no presentó jamás las pruebas sobre las escuchas ilegales que, según ella, realizaba el Gobierno y que la llevó a los tibunales por injurias y calumnias.
Esta actitud repetida en el tiempo sorprende, pues tengan en cuenta que la credibilidad es el principal valor de un partido.
No puede ser todo siempre una conspiración contra ustedes, señores del PP…

Alberto Sotillos