La situación del empleo en España es a todas luces complicada. Según pasan los trimestres y vemos como los grandes bancos han dejado de hablar de pérdidas para mostrarnos sus ganancias, y las grandes empresas vuelven a poner beneficios en las portadas de los periódicos a la vez que suben de nuevo las primas a sus empresarios, también vemos que el número de desempleados aumenta.
Es evidente que hay una clara descompensación que los ciudadanos empiezan a no entender y que les lleva a apoyar la creación de tasas para los bancos con el fin de que el tesoro público recupere parte del dinero destinado a la salvación de esos bancos. Sería esencial, al menos, para poder mantener las prestaciones al desempleo y evitar quiebras a la griega.
De igual forma vemos que esta crisis está siendo relativamente inútil. El sistema económico con el que estamos saliendo de ella es el mismo que nos metió en este caos. Las reformas están siendo parciales y las soluciones las más cortoplacistas del mundo. Pero, ¿estaría una población como la española dispuesta a esperar más tiempo en el paro a cambio de medidas de largo plazo que de verdad supusieran un cambio de modelo de crecimiento? Probablemente no.
Hemos pasado de hablar de nuevos modelos, más sotenibles, a pensar en salir a toda prisa de esta situación, sea como sea. Hasta cierto punto es comprensible. Son 1,3 millones de familias que tienen a todos sus miembros en paro y 4,6 las que están en paro, por lo que necesitan respuestas urgentes y lo más efectivas posibles. La reconversión se debe hacer, pero mientras se adoptan medidas inmediatas para la creación de empleo.
Y vendría muy bien para eso que en España se hicieran fotos como las que vemos en Portugal, con Gobierno y oposición unidas para salir de la crisis. En España parece que si es urgente crear empleo, lo es mucho más aprovecharse electoralmente del paro, no sea que empiece a crearse empelo antes de las elecciones.
Un 20% de paro significa que hay cosas que el Gobierno no está haciendo bien, de igual forma de deja claro que hay cosas que la oposición tampoco está haciendo bien. En medio, los ciudadanos, que se sustentan gracias a que el Gobierno ha mantenido desde el principio las inversiones sociales y el gasto público. Eso es algo que está haciendo bien, que casualmente la posición no valora.
Si es cierto que hemos tocado techo, empecemos a descender lo más rápido posible.
Llaman “princesa del pueblo” a quien hace las labores de Defensor del Pueblo, que por lo visto tiene mucho menos poder de convocatoria que la famosa Belén.
Soy poco amigo de las ilegalizaciones en política, basicamente porque
Dudo. Es evidente que la norma de ese colegio público sobre prohibir llevar “cosas” en la cabeza no se refiería al “hiyab” de una musulmana, sino que en origen estaba pensado para impedir que los alumnos llevaran gorras estrambóticas y cosas parecidas.
Bárcenas anuncia que dimite como Senador del Partido Popular tras ser relevado como tesorero. Esperanza Aguirre pide a los diputados imputados que siguen en la Asamblea de Madrid que dejen sus puestos (mientras siguen acudiendo a los plenos a la hora de la votación para votar lo mismo que el resto de diputados del PP). Rajoy asume que la corrupción está pasando factura al Partido.
Es bien conocido el gusto de determinados Gobiernos regionales por gastar buena parte de sus recursos en campañas promocionales. Aprovechar cada oportunidad para invadir las calles de propaganda y ofrecer la sensación de que se hace más de lo que se hace.
Leo con mucho interés y algo de escepticismo
Alberto Sotillos