Hay una sutil diferencia entre la "pillada" que en su momento le hicieron las cámaras a Bono y la que han sufrido Zapatero y Esperanza Aguirre, aunque evidentemente a diferente nivel entre estos dos últimos. Son distintas porque Bono, pese a hablar más de lo debido sobre Blair, no sorprendió a nadie ya que a ninguno nos cambió nuestra percepción sobre él. Digamos que entraba dentro de lo que considerábamos posible en Bono porque el tono era lo suficientemente suave.
Con Zapatero esto cambia. Pocos pensaban que el Presidente pudiera hablar de "crear tensión" con esa facilidad, aunque en el fondo todos sabemos que una campaña política es una campaña política y que es normal apelar a sentimientos pasionales que se crean, básicamente, aumentando la tensión. No deja de ser una herramienta electoral legítima, aunque en este caso concreto poco efectiva, dada la grabación…
Esperanza Aguirre rompe todos estos moldes. Sus palabras no tienen nada de sorna o chascarrillo como las de Bono ni responden a ninguna intención política legítima (aunque inoportuna) como fueron las palabras de Zapatero. En la grabación de Esperazna Aguirre, y permítanme que lo defina así, se palpa odio. Un odio que va dirigido a un miembro de su propio partido con el que, en teoría, comparte ideales y programa.
Lo que demuestra Esperanza Aguirre con sus palabras es que el PP en Madrid está completamente roto, que no se respetan las formas a nivel interno y que los pequeños enfados que salían a la luz de los periódicos tienen una base de enfrentamiento mucho mayor de la esperada. La ruptura a nivel interno es escandalosa y no se soluciona por mucho que Aguirre haya pedido perdón.
Porque además de ser tremendamente agresivas, ocurren en un momento muy especial; el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo acababa de ser expulsado del PP madrileño por decir en una entrevista que las formas de Aguirre eran vomitivas. Todo el entorno de Aguirre defendió esa expulsión. Hoy, ese mismo entorno, entiende que con una simple disculpa es suficiente, tal y como me confesaba hace unas horas Cristina Cifuentes (Vicepresidenta de la Asamblea de Madrid). Al resto de espectadores nos parece tremendamente incoherente y el propio Cobo lo ha denunciado en las páginas del diario El Mundo.
Fíjense si al resto (como a Cobo) nos parecerá incoherente que esta página (Terra.es) abrió el Sábado una encuesta preguntando si Esperanza Aguirre debería dimitir y los resultados, a estas altas horas del Domingo mantienen los primeros resultados: el 87% responde que sí debería dimitir por sus palabras. En cambio, la dirección del PP no parece pensar lo mismo y descarta medidas contra Esperanza.
Por lo menos los ciudadanos hemos podido ver cómo está por dentro el PP en Madrid y la verdadera cara de Esperanza Aguirre. Lástima que haya sido para comprobar, como asegura Tomás Gómez, que Esperanza Aguirre vive la política como si de un "ring de combate se tratara", en el que "hay que cargarse a los rivales".

Ya se ha superado la cifra que durante meses se daba por segura. Los 4 millones de parados han llegado ya, por lo que habrá que pasar de repetir aquello de los “casi 4 millones de parados” por una realidad más dramática. Pocas veces un “casi” significaba tanto, sobre todo para miles de familias.
Está el Partido Popular con más ganas de debatir que en toda su historia. Cualquier noticia que estos días sea portada de un periódico les incita a pedir al Gobierno que abra un debate nacional sobre dicho tema.
Los argumentos a favor son empleo y dinero para el municipio. En contra la sensación de tener al lado de casa residuos nucleares de por vida.
Empieza a ser habitual que cada vez que Rajoy remonta en las encuestas y mejora su imagen, aparezca Aznar para hundírsela.
Hubo un tiempo (hace unos meses) en el que los inmigrantes salían rentables a las empresas y a los ayuntamientos.
Se cree el ladrón que todos son de su condición, así que Esperanza Aguirre ha decidido acusar a España de ser un país machista.
No me hagan mucho caso, pero juraría haber oído a la Iglesia, no hace mucho tiempo, intenciones de acercarse más a la ciudadanía, de estar más cercana de los verdaderos problemas y cosas parecidas. No guardo en mi memoria la cita, por la poca importancia que le di, así que puedo estar equivocado. Eso sí, si mi memoria no falla, deberán cambiar, al menos de gabinete de comunicación.
Si se lo digo ahora me dirán que a toro pasado cualquiera acierta, pero les aseguro, y los que me conocen lo saben, que cada vez que oigo la palabra “gripe” seguida de “Tamiflú” y de por medio la Organización Mundial de la Salud, tiendo a la desconfianza más absoluta.
Una vez hecha la mención a la nieve, que habrá impedido a muchos de ustedes ir a trabajar, a otros les habrá demostrado que se puede trabajar de vez en cuando desde casa (puede que incluso a este paso el teletrabajo gane peso), y sobre todo habrá alegrado la vida a más de un chaval, por alargar sus vacaciones al menos un día más, quisiera dedicar la atención a un dato que se ha producido este fin de semana, para evitar que pase inadvertido.
Alberto Sotillos