Salía antes de ayer una foto, en un diario de tirada nacional, en la que se mostraba al presidente de la Comunidad Valenciana supuestamente preparando el debate que tendría lugar al día siguiente en las Cortes Valencianas. Pues bien, la realidad ha demostrado que esa preparación no pasó de tomar unas cañas.
El sentido común nos diría que con el secreto de sumario abierto, al menos a la mitad, y con un número elevado de imputados, a los que se suman las nuevas pruebas de cohecho, que refuerzan el recurso de la sentencia promulgada por el amigo íntimo y juez de Camps, la prudencia debería ser máxima. Si no le parece motivo suficiente como para dimitir, sí debería obligarle a medir sus palabras.
Pero no es así. Camps y medio Partido Popular no parecen sentir ni un gramo de vergüenza por estar rodeados de robos, cohecho, regalos, dinero negro, financiación ilegal, espionaje ilegal y un largo etcétera delictivo. Si cualquiera de nosotros tuviera que soportar sobre nuestras espaldas la mitad de las acusaciones que soporta Camps, probablemente no saldríamos de casa.
Pero ellos son diferentes, están cómodos rodeados de imputados. Parece que les gusta trabajar con ellos, tenerlos cerca y darles aún más responsabilidades.
Por eso, cuántas más acusaciones, más se crecen. Ayer Camps, en las Cortes Valencianas y cuestionado por el portavoz socialista, que le auguraba un futuro escaso en la política tras recordarle todas las imputaciones y acusaciones, respondió:
“Miren, desde que se investiga el caso Gürtel los populares hemos arrasado en las elecciones. Arrasamos en las europeas y seguiremos arrasando”
Textual. Les recomiendo ver las imágenes, pues no ocurre muy a menudo que un dirigente político se alegre de estar acusado de robar y que encima asuma que gracias a eso gana elecciones.
Vamos que lo tienen asumido. Cuántas más acusaciones y más pruebas haya contra ellos, mejor, porque la gente entonces les votará más y más.
Yo no estaría nada orgulloso de pertenecer a un partido con esas bases, pero claro, yo no soy Camps.





Alberto Sotillos