Tras la guerra por la guía sobre la masturbación femenina, el verano sigue con debates semejantes, que se obstinan en pasar a formar parte de la pelea política.
Como la burocratización en la que vivimos está llegando a sus límites razonables, no nos deberían extrañar decisiones como las de Teófila Martínez (alcaldesa de Cádiz y del PP) que ha prohibido el nudismo en las playas urbanas.
No importa que durante todos estos años hayan convivido sin mayores peleas los nudistas y los vestidos en estas playas, ubicándose cada grupo en espacios diferentes. No importa, porque para Teófila, sabiamente aconsejada por la Organización Hazte Oir, ha decidido que los cuerpos desnudos son indecentes, dañan a la moral y atentan contra las familias.
Hazte Oír añade que defienden el derecho de 150,000 familias que quieren decidir el momento en que sus hijos deben ver por primera vez un cuerpo desnudo. “Por el bien de su educación” dicen…
Los nudistas por su parte, sabedores de que intentos anteriores parecidos no duraron porque la justicia impide hacer distinciones legales de este tipo, ya han cursado a través de sus asociaciones las denuncias pertinentes.
Repito y repetiré siempre que cada uno es libre de hacer lo que crea conveniente, pero eso no me impide dudar de la conveniencia de que exista un grupo de gente en España que quiere ocultar la masturbación a sus hijos, así como prohibirles ver cuerpos desnudos con la naturalidad necesaria.
La historia reciente nos demuestra, por obvio que parezca, que la represión crea reprimidos. Ningún niño del mundo ha visto perturbada su educación por ver un cuerpo desnudo y mucho menos si se trata de un cuerpo tendido en la playa, al lado de otros tantos vestidos y otros tantos desnudos.
Lo peor que puede pasar es que ese niño descubra que en el mundo hay gente que quiere ir desnuda a la playa y gente que prefiere ir vestida. Y gracias a haber visto con naturalidad las opciones, podrá elegir de mayor la opción que más le apetezca. Sin tabúes, sin miedo, sin demasiada vergüenza.
De igual forma que podrá ver a parejas homosexuales al lado de parejas heterosexuales, con la misma normalidad que a los nudistas y podrá elegir sin miedo su tendencia sexual.
Lo cual nos lleva a que tal vez lo que les provoca pavor a los de Hazte Oír y a Teófila sea precisamente que esos niños de familias “de las de toda la vida” puedan llegar a elegir, escoger y decidir su futuro libremente.
Con lo bien que viene una buena represión a tiempo….
Alberto Sotillos