Desde que las medidas de seguridad se han desarrollado hasta más allá de los Derechos Civiles de todos los ciudadanos, las protestas están ganando en sentido del humor. Es díficil saber si el “lanzador de zapatos” hubiera preferido tener un arma antes que quedarse en calcetines, pero seamos buenos y concedamos este logro a las ingentes medidas de seguridad que nos rodean minuto a minuto.
El caso es que esta nueva forma de protesta, que podríamos bautizar como “fuego amigo”, permite que el mensaje de protesta llegue intacto a los espectadores, que pueden disfrutar de la agresión al saber que en el fondo no es algo muy grave. Hasta el momento, poca gente debe haber muerto por lanzamiento de zapatos o, como le ocurrió a Bill Gates, lanzamiento de tartas. Y el agresor, en vez de ser visto como un oscuro terrorista malvado, del eje del mal, se acerca más a un payaso con el que reirse. Como ven, la cosa mejora.
Prueba de ello es que más de 100 abogados se han ofrecido para defenderle y que el vídeo produce carcajadas en vez de espanto.
Eso si, los periodistas que tengan que ir a cubrir las próximas intervenciones de Bush, ya pueden llevar zapatos fáciles de quitar y poner, porque seguro que lo próximo es prohibir llevarlos. Entonces alguien tirará una camisa y prohibirán llevar camisa, y luego calcetines o pantalones, cinturones… Hasta que descubramos que lo mejor es ir desnudos a todas partes…
Eso o estar dispuestos a que Bush o quien sea, se lleve un zapatazo en la cara.
Por cierto, ¿tendrá algún simbolismo oculto que justamente sea un Zapato? ¿Se les ocurrirá en las filas del PP encontrar una segunda línea de investigación que culpe a Zapatero? Ya saben, desde que no se levantó ante la bandera de los Estados Unidos… (perdón por la broma)
Qué tiempos aquellos en los que reinaban las armas de destrucción masiva…
Alberto Sotillos