Seamos justos con el Ministro Corbacho. Aquello que suena a trampa en los datos en realidad tiene un sentido que intentaré explicar.
Cuando Corbacho sugirió que se eliminaran de la lista de parados a todos los prejubilados, el grito de sorpresa fue mayúsculo. Más rápido que un rayo Soraya buscó un micrófono e hizo público y notorio el asombro. A las dos horas de las palabras del Ministro, se había dado por hecho que el intento era una burda trampa para bajar por la vía rápida, los pésimos datos de paro.
Pero al PP, una vez más, le faltó reflexión. Lo que en realidad no es justo es que las listas del paro estén llenas de personas que no tienen ningún interés por encontrar trabajo y que se fueron al paro con la condición de no volver a ser contratados. En algunos casos, son trabajadores prejubilados que siguen cobrando el 90% de su sueldo por no ir a trabajar. Y no son, precisamente, unos casos muy concretos.
Esas personas, no son parados. No lo son porque no buscan un empleo. Tampoco son el resultado de la crisis económica, sino más bien del triunfo del Estado del Bienestar, que permite pagar a miles de trabajadores por quedarse en casa. El Estado está pagando, a través del paro, jubilaciones de oro.
No me negarán, entonces, que Corbacho tiene parte de razón. Imposible comparar a un obrero de la construcción despedido y que es incapaz de pagar la hipoteca con un prejubilado de 55 años que recibe el 90% de su sueldo por no trabajar. Es un sin sentido que estos dos casos formen parte de la misma lista.
Y no digo que se deba separar el gasto porque ese sigue siendo el mismo. Ni sube ni baja. Pero desde luego, con la cantidad de jubilaciones anticipadas que estamos viendo, les aseguro que el dato del paro está bastante lejos de la realidad. Y Corbacho propone arreglar este desvío.
Alberto Sotillos