Yo mismo he caído en la trampa de no ver más allá de Esperanza Aguirre. Denunciando la capacidad de abandono mostrada por La presidenta de la Comunidad deMadrid (que ahora todos están pasando a comentar) pero dejando a un lado a otro ciudadano español que lo está pasando rematadamente mal.
Porque la atención se ha desviado por las infinitas ruedas de prensa que Esperanza ofreció en todos los medios para contar su historia, de película. Los medios hemos tenido espacio y tiempo para analizar la fuga de Aguirre pero hemos dejado a un lado a José Cendón, el fotógrafo español secuestrado en Somalia.
Hemos estado días sin saber nada de su paradero, nada de las peticiones de los secuestradores y nada de las acciones emprendidas para su libreación. Es raro este desconocimiento cuando el pesquero secuestrado, no hace tanto, en aguas somalíes ocupó todas las portadas posibles y abrió lo que parecía un intenso debate sobre la conveniencia o no de pagar rescates económicos.
Rescates que parece que hemos asumido pagar a cambio de no preguntar, no mirar y no valorar. Dejamos que el Gobierno pague, por si los siguientes secuestrados somos nosotros mismos, o para no tener que estar pidiendo cuentas a nuestros ministros y parlamentatrios.
Todo, porque todavía Europa es incapaz de asegurar esa zona, es incapaz de desplazar la fuera militar suficiente como para liberar a secuestrados como el fotógrafo español. Tal vez se deba a que es demasiado caro, o más barato pagar los rescates.
Porque llegados a este punto la clave es el dinero y si resulta más rentable pagar rescates antes que asegurar y pacificar una zona (y de paso ayudar al Gobierno Somalí, que es incapaz de controlar ni un centímetro de su país) pues se pagan los rescates y miramos para otro lado mientras vemos como ese dinero que pagamos se gasta en nuevas y mejores armas para nuevos y mejores secuestros.
Así, hasta que sea demasiado caro, en vidas o en dinero. Esperemos que lo único que perdamos sea un puñado de billetes…
La presidenta de la Comunidad de Madrid no estaba sola en la India, no era un viaje de placer sino de negocios. Cuando se vió envuelta en el tiroteo que todos conocemos, se encontraba con toda la comitiva que había llevado desde Madrid, formada por numerosos empresarios que daban, precisamente ellos, sentido a la visita.
Llevamos dos días en los que sabemos mucho más de nuestros expresidentes que de Zapatero. Eso puede ser bueno, o puede significar que la oposición está en proceso de meditación interna y no se siente motivada para formular unas cuántas preguntas sobre, por ejemplo, eso de la venta de Repsol a los rusos.
Seamos justos con el Ministro Corbacho. Aquello que suena a trampa en los datos en realidad tiene un sentido que intentaré explicar.
La ilusión de miles de familias por encontrar a sus familiares asesinados por el franquismo se devanece. Garzón se ha topado con una piedra en el camino y, a pesar de contar con el apoyo de miles de ciudadanos, no ha podido saltar. Se acabó la posibilidad de abrir esas fosas comunes que guardan cadáveres amontonados y pruebas de la brutalidad franqusita.
Lo único decente, por coherente, que he oído estos días sobre el Capitalismo lo ha tenido que decir, justamente Bush. Ha sido el único en decir que el Capitalismo no hay que refundarlo, que funciona perfectamente tal y como está.
Rajoy le ha dado la autorización a Zapatero para que en nombre de España reformule junto al G-”medio mundo” el capitalismo.
En Zaragoza aquellas personas que sufren de enanismo no van a poder representar papeles de enanos. Igual que ocurrió con aquella campaña publicitaria de una conocida marca de telefonía móvil que cometió la osadía de contratar a “personas de estatura reducida” para un anuncio.
Alberto Sotillos