Se celebra esta semana lo que se disfruta todo el año; la libertad y el respeto sexual que se ha ido logrando en España a lo largo de los años, sobre todo, en esta última etapa, con el gobierno socialista.
Un gobierno que ha entendido las peticiones y las demandas sociales que realmente existían, pese a las reticencias de muchos que siempre desean frenar los avances sociales el máximo tiempo posible y nos amargaron a todos con el teórico fin de la familia.
Todo por una Ley que aseguraban innecesaria, pero que en tres años (en 2005 se permitió legalmente el matrimonio homosexual) ha permitido que se celebren más de 13,000 enlaces de este tipo según datos del Colectivo COGAM, que recoge todas las uniones, independientemente de dónde se produjeran. 13,000 uniones son 26,000 personas que han podido hacer aquello que deseaban, sin perjuicio de nadie y desde luego, sin provocar el fin de la familia.
Por eso ahora el resto somos ciudadanos orgullosos, también. Este año es necesario dar voz y visibilidad a aquellas mujeres lesbianas que lo deseen, hasta ahora olvidadas y subordinadas al “fenómeno gay”. Pero siguen quedando pasos por dar, porque la discriminación no ha desaparecido, porque los transexuales siguen siendo invisibilizados, como las lesbianas y porque el propio COGAM ha realizado, siguiendo el paso del resto de países europeos, una encuesta sobre violencia hacia el colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) con unos resultados preocupantes:
-El 73% de la población homosexual ha sido en algún momento de su vida víctima de la homofobia.
-Sólo el 11% denuncia porque, entre otras cosas, el 33% considera que la polícía no les toma en serio.
-Un 47,1% de los menores ha sido agredido en su centro escolar.
Por lo tanto, disfrutemos esta semana orgullosos de lo conseguido, pero no nos olvidemos de todo lo que queda por hacer.
Mientras que en el PP los que tenían el verso suelto ahora han pasado a serlo, aunque rimen, según ellos, con todo, el Congreso ha aprobado (a pesar de estos populares reformados y que iban a estar dispuestos a pactar con el Gobierno)

Rajoy ha pasado a semifinales. Si las supera, podrá enfrentarse de nuevo en la final a Zapatero (si es que ambos llegan).
Cuando unos suben, o por lo menos creen que suben, otros están condenados al ostracismo. Así es la realidad del PP. Por eso se fue Acebes, por eso salió Zaplana y tal vez por lo mismo se fuera el “referente moral”; María San Gil.
No soy economista ni tengo especiales ganas de serlo. De hecho, aunque quisiera, estoy seguro que no podría serlo. Al menos eso es lo que yo creía hasta hace unos días, cuando empezamos a ver las primeras propuestas para salir de la crisis (por llamarlo de alguna forma) que nos ofrecen desde Europa y desde las tribunas de los más altos economistas.
Después del fin de semana de paz, en el que todos nos hemos dedicado a ver a la Selección y a Villa, volvemos a repetir la semana. Los camioneros, que parece que habían parado sus reivindicaciones justo para ver a España llegar a cuartos, no se han contentado con las glorias deportivas y traen hacia Madrid unos 30,000 camiones, preparados para colapsar la ciudad.
“Si alguien tiene algún problema que nos llame”. Aunque ya puestos hubiera quedado mejor “el que tenga problemas que me llame”. Las primeras han sido las declaraciones de Rubalcaba (todavía biministro) tal y como las ha pronunciado.
Mal, muy mal. No tiene ningún sentido
Creo en la intervención del Estado. De hecho, cuanta más mejor, pero siempre de forma coherente. Si nuestro sistema es de puro dominio del capital y pasamos duramente el trance de ajustar cuentas con Hacienda (más estos días), lo que no puede ser es que ahora todos los sectores le pidan al gobierno que regule y subvencione el precio de los carburantes.
Alberto Sotillos