Efectos en la salud de la explosión de la fábrica de fertilizantes en Texas

El amoniaco anhidro es el producto químico más peligroso desprendido durante la explosión. Produce deshidratación, irritaciones y quemaduras

 

El número de víctimas mortales tras la explosión de la fábrica de fertilizantes de West (Texas) ha ascendido a 35 y las autoridades todavía buscan cadáveres entre las cenizas. La preocupación se centra en encontrar a las víctimas mortales y tratar a las personas intoxicadas durante la explosión. La planta de abonos contenía elementos altamente contaminantes que pueden ser fatales para quien haya inhalado gases.

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El amoniaco anhidro es la principal preocupación de este accidente. Este producto químico, presente en la fábrica y con alto contenido de nitrógeno, provoca deshidratación, irritaciones, y quemaduras graves. Además, las exposiciones a altas concentraciones pueden provocar incluso la muerte. “Las persona afectadas deben recibir grandes cantidades de agua y ser sometidas un control exhaustivo para controlar los efectos”, explica el miembro de Pneumología del Vall d´Hebron Institut de Recerca (VHIR), Ramon Orriols. 

Ramon Orriols explica que el humo y los gases que se desprenden de un accidente de estas características son, respectivamente, los principales problemas para el aparato respiratorio. Los humos forman parte de las partículas que se desprenden en el ambiente y pueden producir irritación e inflamación de mucosas. Orriols defiende el tratamiento sintomático y duda de los antiinflamatorios y corticoides. ‘Si la inhalación ha sido alta, será necesario ventilar de forma mecánica y controlar las señales vitales del enfermo hasta su recuperación’.

Los atentados de las Torres Gemelas es un ejemplo gráfico para explicar cómo afectan las humaredas. La explosión del 11-S produjo un hongo de humo que causó muertes por la intensidad de las particulas. Los supervivientes que se sometieron a una exposición prolongada, desarrollaron problemas de asma. Es necesario controlar la evolución porque si el humo accede a los alveolos pueden causar fibrosis pulmonar. 

Por otra parte, los gases dependen de la composición química de los componentes. Las emanaciones productos químicos producen derivados que pueden ser peligrosos, sobre todo si liberan compuestos gaseosos con nitrógeno o azufre. Los gases más agresivos que se inhalan van al cerebro y producen una especie de envenenamiento que puede afectar a la conciencia y la coordinación. ‘El problema es que los gases sustituyen al oxígeno y la persona que inhala se queda sin oxígeno, por eso la importancia de evitar la exposición prolongada', matiza Orriols. 

 

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