Coca-cola se ha empeñado en luchar contra la obesidad de sus clientes, y de paso, evitarse pagar nuevos impuestos en tiempos de crisis.
La gran multinacional ha sacado los nuevos formatos de lata de Coca-cola, que contendrán 90 calorías en vez de las 140 que tiene actualmente.
Por el momento, el lanzamiento tendrá lugar únicamente en Estados Unidos. Las tiendas de Washington y Nueva York serán las primeras en poder vender la mini-lata del refresco más consumido del mundo.
Según publica 'The Wall Street Journal', los líderes del Senado están considerando nuevos impuestos federales a los refrescos y otras bebidas azucaradas para pagar la reforma del sistema sanitario estadounidense.
Según los cálculos de la oficina tributaria del Congreso, subir en tres centavos los impuestos a las latas normales generaría 24.000 millones de dólares de ingresos extras en los próximos cuatro años. Una cifra nada desdeñable porque algunas estimaciones sitúan el coste del plan de la Administración Obama en 1,2 billones de dólares.
"Siendo la mayor compañía de bebidas del mundo, nos hemos tomado seriamente ayudar a los consumidores a mantener el equilibrio entre las calorías que consume y las calorías que gasta", explicó Sandy Douglas, presidente de Coca-Cola Norteamérica.