El atentado perpetrado el miércoles en la localidad búlgara de Burgas sigue en vías de esclarecimiento. El ministro del Interior del país, Tsvetan Tsvetanov, ha confirmado que el terrorista llevaba explosivos en la mochila y que los detonó en cuanto atravesó la puerta del autobús.
Lo que todavía no se ha confirmado es su identidad, aunque ya han obtenido su ADN y huellas dactilares y han enviado los datos a las agencias de seguridad internacionales. El sospechoso es un hombre caucásico de pelo largo que llevaba un pasaporte y un carnet de conducir estadounidenses que se cree que podrían ser falsos ya que el FBI no ha encontrado sus datos.
Tsvetanov ha desmentido que el sospechoso sea Mehdi Ghezali, un sueco de 33 años que estuvo en Guantánamo tras ser detenido en Pakistán.
Las autoridades trabajan en cuatro posibles procedencias del asesino. En un primer momento se barajó que fuera un terrorista de Hezbolá con apoyo iraní, o bien un iraní directamente. En las últimas pesquisas no se descarta que pueda ser un extremista de origen turco o un miembro de Al Qaeda.
De los siete fallecidos en el atentado, además del propio terrorista, ya se ha identificado a las siete víctimas israelíes. Se trata de Maor Harush, de 24 años de edad; Elior Price, de 25; Itzik Kolangi, de 28; Amir Menashe, de 28; y Kochava Shriki, de 42 años. Harush y Price eran residentes en la localidad israelí de Acre, Kolangi y Menashe residían en Petah Tikva, y Shriki vivía en Rishon Letzion. Junto a ellos fallecieron dos ciudadanos búlgaros

