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Periodista, una profesión desprestigiada | Con la que está cayendo
Periodista, una profesión desprestigiada | Con la que está cayendo

Con la que está cayendo

Periodista, una profesión desprestigiada

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A principios de los años 90 el Magnífico Rector de la Universidad Complutense, Gustavo Villapalos, aseguraba en una conferencia que el número de alumnos matriculados en Ciencias de la Información de esa universidad, equivalía a la cantidad de periodistas contratados en toda la Unión Europea.

Por aquellos años los periodistas de a pie, redactores y fotógrafos, ganaban buenos sueldos, los directores de los medios los triplicaban y algunos se convirtieron en verdaderas estrellas televisivas, como Julián Lago, que triunfaba en Telecinco con La máquina de la verdad y Teresa Campos, una “chica Hermida”, reina de las mañanas de Televisión Española, aceptó la oferta de Telecinco: 500 millones de pesetas por 200 programas especialmente para “marujas”. Pepe Navarro con Esta noche cruzamos el Mississipi, o Javier Sardá con sus Crónicas Marcianas, alcanzaron sueldos multimillonarios y una enorme popularidad.

Los estudiantes de Periodismo aumentaron en progresión aritmética a la fama de aquellos grandes “popes”. Todo olía a pasta en esa profesión. Luego vino el tío Paco con las rebajas, Internet revolucionó la prensa y a día de hoy los EREs de El País, los de El Mundo, Público, que desapareció, etc, etc, etc…. a saber si los periódicos de papel se mantienen otra década más.

Por eso no es de extrañar que en la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, los médicos, con un 81,58, y los profesores, con un 75,16, sean los profesionales más valorados, mientras que periodistas y jueces solo obtengan un 59,09 y un 59,01, respectivamente.

Claro que no es de extrañar. Quienes responden en la encuesta del CIS se basan en lo que conocen, periodistas/tertulianos que hacen bolos mañana, tarde y noche, día tras día, en radios y televisiones, sin importarles la ideología de los programas porque sus intervenciones tienen mucho más de espectáculo que de periodismo. El gran debate, por ejemplo, no engancharía igual con la audiencia si no tuviera las salidas de pata de banco de María Antonia Iglesias, o las peloteras entre la Rahola y Sánchez Dragó. Sin embargo, hay miles de periodistas que realizan su trabajo a la perfección, en el anonimato, y pelean por mantener su puesto de trabajo.

¿Por qué pululan esos periodistas “famosos” por tantas tertulias? Alfonso Rojo confiesa que cobraba 1.500 euros por estar unos minutos en la mesa de debate de La noria. Otros cobraban 4.000. Y reconoce que jamás ganaría lo mismo siendo reportero, aunque éste el caso de una minoría. Ahora El gran debate es la tertulia que más paga, 500 euros mínimo. TVE 150 euros por la mañana y 250 en prime time.

La mayoría entiende que las tertulias son pan para hoy y hambre para mañana, así que hay que ir a todas partes donde te llamen, aprovechando el tirón. En Espejo público se cobra entre 250 y 500 euros y en La mañana de Ana Rosa entre 100 y 400 por cada tertulia mañanera a la que acuden. En El gato al agua pagaban 300 euros en cheques de El Corte Inglés. En las cadenas digitales baja ostensiblemente el sueldo.

Lo que vende en las tertulias son los duelos entre participantes, los insultos, los gritos y las confrontaciones entre los voceros de los partidos. Igual que en Sálvame.

Lola Canales Lola Canales

Lola Canales

Cuando pintan bastos y caen chuzos de punta, como ahora, hay que tomarse las cosas con un poquito de distancia y un muchito de humor. Y sobre todo, arrinconar el canguelo, que no lleva a ningún puerto.



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