Con la que está cayendo
Apañados vamos si nuestras “estrellas internacionales” son Belén Esteban y Sánchez Gordillo
Si hace unos días el Financial Times dedicaba un artículo a Gordillo, calificándolo como “el Robin Hood español”, ahora es Belén Esteban la que aparece en las páginas del diario francés Le Monde, que la considera “la reina ibérica de los talk shows” en España.
Tras el impacto logrado por el alcalde de Marinaleda capitaneando los asaltos a varios supermercados, las dudas se ciernen sobre su gestión. Gordillo suma adhesiones fuera de Andalucía, pero por ser antisistema dentro del sistema, es parlamentario andaluz y cobra por ello, y por sus maneras de ejercer el poder, provoca dudas en su partido y entre sus convecinos.
En Las mañanas de Cuatro la tertuliana Elena Beni acorralaba al controvertido Gordillo preguntándole una y otra vez dónde están los 200.000 euros de subvención para la construcción de unas viviendas inexistentes y por qué contrató los servicios de una empresa por vía de urgencia para construir una piscina de casi 900.00 euros.
¿Es urgente construir una piscina en Marinaleda? ¿Por qué no ha salido a concurso público? ¿Cómo puede costar esa cantidad si en una localidad cercana, con el mismo número de habitantes, la piscina ha salido por 300.000 euros?
No es la primera vez que Belén Esteban ocupa la portada de un periódico. En diciembre de 2010 El País le dedicaba en su dominical un extenso reportaje, El show de Belén Esteban, donde se desgranaban los entresijos del espectacular cambio de una chica modosita, dulce y callada, vestida con sencillez, convertida en un “fenómeno sociológico” violento y extremo sin pelos en la lengua, que se mueve como pez en el agua entre la realidad y la ficción.
La princesa del pueblo no sale bien parada en el reportaje de Le Monde. “El público espera ver el momento en que Belén se estrelle”. La copresentadora de Sálvame está atrapada en su puesto en la televisión, es un juguete de la cadena y del público. El día que resuelva sus problemas, el show se acaba.
Entre la prima de riesgo y estas dos “celebrities”, no ganamos para disgustos.
