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La conservación del alimoche mejoraría con mayor coordinación entre regiones

20 oct 2013
11h22
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La conservación del alimoche puede mejorar con una mayor coordinación entre las comunidades en las que se conserva este buitre, según apunta un trabajo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El estudio ha incluido zonas de la Cordillera Cantábrica en León y en Palencia, junto a otras de Asturias y de Cantabria, según ha explicado a Efe uno de sus autores, Pedro Olea, investigador del CSIC en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos.

El uso de veneno o la presencia de parques eólicos son algunas de las amenazas que encuentra esta especie en peligro en estas zonas de Castilla y León, aunque en menor intensidad si se compara con otras de las comunidades vecinas incluidas en el trabajo, del que también es autora Patricia Mateo-Tomás.

La gestión del alimoche en estas zonas podría mejorar con una mayor coordinación de las administraciones implicadas, ya que tienden a aplicar las mismas medidas de conservación de la especie en la totalidad de su área de distribución, sin tener en cuenta las diferentes amenazas ni su intensidad.

El estudio ha desarrollado un nuevo método para agrupar con criterios ecológicos grupos poblacionales homogéneos, en función del tipo y de la intensidad de las amenazas.

Este método emplea distintas variables para determinar de forma sistemática los patrones de cada grupo, con el fin de que las medidas de gestión tengan en cuenta la similitud de las amenazas, entre otros factores.

Actualmente, las medidas de conservación raramente tienen en cuenta estas diferencias entre cada zona, por lo que se aplican de forma homogénea aunque las fronteras administrativas no coinciden con las naturales, advierte el investigador en el informe, publicado en la revista científica internacional Journal of Applied Ecology.

El trabajo ha diferenciado 18 grupos de ejemplares de alimoche, en el 86 por ciento del territorio ocupado, pero otros seis están distribuidos en más de una región, lo que evidencia la necesidad de esa coordinación entre comunidades, tanto para optimizar las medidas de conservación como su coste económico.

Estas medidas no suelen apreciar que los riesgos de esta ave carroñera varían incluso dentro de una misma región, pero el método propuesto tiene en cuenta esa heterogeneidad e incluso factores como la incertidumbre, para la formación de las unidades de gestión.

La población de alimoche (Neophron percnopterus) estudiada abarca unos 170 territorios de cría, algunos de ellos al norte de León y de Palencia, con amenazas como el uso ilegal de veneno, la presencia de parques eólicos, la densidad de habitantes y de carreteras, el estar dentro o no de un área protegida, o la disponibilidad de alimento.

Además, se ha tenido en cuenta la competencia que puede suponer para el alimoche la presencia del buitre leonado, en cuanto a las áreas de cría o la disputa por el alimento.

Según datos de la organización conservacionista SEO-BirdLife, el alimoche común mantiene en España unas 1.400 parejas, buena parte de ellas en Castilla y León, aunque con un declive generalizado, que ha conllevado su extinción en buena parte de su antigua área de distribución.

La presencia en Castilla y León abarca buena parte de la Comunidad, menos la provincia de Valladolid, aunque con distinta intensidad, que es mayor en áreas como el Valle del Ebro o Arribes del Duero.

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