A la británica
Janet Delaney le han extirpado un
quiste cancerígeno de ovario de casi
ocho kilos, después de que la diagnosticaran hasta tres veces con el
síndrome del intestino irritable (IBS) y la medicaran por ello, según declara la afectada en el periódico 'Daily Mail'.
Esta inglesa decidió acudir a Urgencias tras constatar que
su estómago había aumentado más de 43 centímetros, sufrir “intensos dolores” en esa zona y saber que no podía estar embarazada ya que era
infértil desde “hace 13 años”. "Era vergonzoso"
“La gente me dejaba el asiento del autobús porque pensaban que estaba embarazada, y me preguntaban que cuándo daría a luz al bebé”, comenta Delaney. “Era tan vergonzoso... Yo sabía que no podía estar embarazada porque
había sido esterilizada hace 13 años”, explica.
Pero dice que
tampoco “podía tener el IBS: mi madre lo padecía y su estómago no sobresalía como el mío”. Por ello exigió que le practicasen una exploración, y fue cuando descubrieron "el enorme quiste".
Delaney asegura que la operación en el Hospital Cristiania de Manchester duró
cinco horas, pero los médicos lograron “quitarlo todo”. “Perdí más de ocho kilo y medio, pero por suerte sigo viva.
Espero que no vuelva a suceder un caso como el mio”, concluye Delaney.