La Sociedad General de Autores, una entidad privada con unos 100 años de antiguedad, tiene más de 90.000 socios, entre los que se encuentran tanto directores de cine y guionistas como compositores, escritores e incluso mimos, y su objetivo es gestionar y defender los derechos de la propiedad intelectual de sus socios. La imagen de la organización no está pasando por su mejor momento, y desde hace unos años el término SGAE ha ido acompañado de la controversia.
A pesar de ser una entidad líder en el repertorio latino y contar con delegaciones en el extranjero, la opinión que suscita en los propios españoles en general es nefasta. Según un estudio realizado por la red de blogs Ocio Networks a partir de entrevistas a 2.075 españoles, la percepción en Internet de la sociedad es incluso peor que la opinión que nos merece Hacienda. Una gran mayoría de los encuestados opinan que se deberían de crear medidas para limitar el poder de la organización.
Las polémicas y la SGAE van de la mano
La irá estalló en Fuente Obejuna y en la localidad extremeña de Zalamea de la Serena al solicitarles la SGAE el pago de 10.000 y 14.000 euros respectivamente por la representación de la obra de Lope de Vega 'Fuenteovejuna' y 'El alcalde de Zalamea' de Calderón de la Barca. La alcaldesa de Fuente Obejuna, Isabel Cabezas, vio absurdo tener que pagar por representar la historia del pueblo y consideró un "verdadero atraco" la pretensión de la organización.
La localidad cordobesa no ha tenido que pagar por dar vida a la representación durante este verano, pero mantiene una deuda de 31.000 euros, parte correspondiente a los montajes de' Fuenteovejuna' de 2004 y 2006, cuyos libretos eran adaptaciones de miembros de la SGAE. La entidad negó haber reclamado 14.000 euros a Zalamea, pero declaró que la localidad tiene deudas por otros actos culturales. Su alcalde calificó de "burrada" y de un "atraco a mano armada" el suceso.
Esta polémica es tan sólo una de tantas en las que se ha visto envuelta la SGAE. La sociedad reclamó a una peluquería de Barcelona el pago de 12 euros mensuales por poner la radio en su establecimiento, y en marzo de 2006 un juez de Alicante autorizó a la entidad a cobrar por la música que se escucha en los banquetes de las bodas, bautizos y comuniones. Los conciertos benéficos también son el objetivo de la SGAE, que exigió el 10% de los beneficios de un concierto benéfico para salvar la vida de un niño afectado por la enfermedad de Alexander. Finalmente la sociedad dio marcha atrás en su solicitud.
El reclamo de la recaudación de las fiestas populares, la piratería, el canon digital, los 'google boom' contra la entidad (al introducir "ladrones" en Google, aparecía la web de la SGAE los primeros puestos).... Todas estas situaciones han contribuido a empeorar cada vez más la imagen de la SGAE, pero no todo es negativo: muchos artistas defienden a capa y espada a la sociedad.
A pesar de que el cantante Ramoncín ha abandonado la Junta de la Sociedad General de Autores y Editores después de 20 años, ha declarado que gracias a la organización, es una de las personas más informadas del mundo de la propiedad intelectual. Es claro defensor del canon digital y se muestra totalmente crítico con la piratería. Como él, otros muchos artistas se han declarado a favor de las medidas que la entidad toma para defender los derechos de los autores, involucrándose en una espiral de controversia que no cesa. Victor Manuel, Serrat o Pilar Bardem son algunos de estos defensores.
La pregunta que ronda en muchas cabezas y que aparece en cada nueva polémica relacionada con la SGAE es siempre la misma: ¿La organización es defensora de los derechos de los autores o recaudadora de la cultura?