El ultraderechista Anders Behring Breivik, autor confeso de los atentados del 22 de julio en Noruega con 77 muertos, será sometido a observación forzosa durante un nuevo examen psiquiátrico en la cárcel de Ila, al oeste de Oslo, que durará un máximo de cuatro semanas. Así lo ha dictaminado la jueza del Tribunal de Oslo, que ha justificado que el acusado sea forzado a someterse a observación porque "es necesario para determinar su estado mental", algo que Breivik rechaza.
La decisión judicial admite que lo más apropiado sería trasladar a Breivik al hospital psiquiátrico de Dikemark, pero también señala que no es realista que se puedan hacer a tiempo los ajustes necesarios para cumplir con las medidas de seguridad que recomienda la Policía. "De acuerdo con las estimaciones de los nuevos expertos, el tribunal considera que un examen en Ila puede proporcionar información valiosa que difícilmente se pueda lograr de otro modo", ha señalado la magistrada.
Aunque la medida decretada pueda ser considerada una intrusión con respecto al acusado, el carácter especialmente grave del caso justifica que la cuestión de su estado mental "deba ser aclarada de la forma más práctica posible", según la juez. Asimismo, ha añadido que en la cárcel de Ila, Breivik "se encuentra seguro y bien", por lo que la medida no implicará grandes consecuencias prácticas para él.
La observación psiquiátrica, que deberá concluir a finales de marzo, no puede afectar a los preparativos del juicio, cuyo inicio está previsto para el 16 de abril. De este modo, las reuniones de Breivik con sus abogados quedarán al margen del examen médico.
El informe anterior, hecho público en noviembre, había concluido que Breivik padecía "esquizofrenia paranoide". Según las leyes noruegas, la enfermedad impediría la pena de cárcel, que sería sustituida por una hipotética condena a tratamiento psiquiátrico forzado. Las fuertes reacciones provocadas por este informe y la opinión discordante de los empleados de la penitenciaria de Ila llevaron al tribunal a elegir a un nuevo equipo de psiquiatras, aunque los abogados defensores apelaron la decisión al considerar que hubo un fallo procesal.
Breivik está acusado de hacer explotar, el pasado 22 de julio, un coche bomba en el complejo gubernamental de Oslo, donde murieron ocho personas, e inmediatamente después se trasladó a la isla de Utøya, a 45 kilómetros de la capital, donde disparó de forma indiscriminada y mató a otras 69.