'El secretario general está preocupado por la falta de progresos en las negociaciones y por la posibilidad de una escalada de las tensiones tras las decisiones unilaterales adoptadas por ambos gobiernos sobre su disputa petrolera', ha afirmado el portavoz de Ban, Martin Nesirky, en un comunicado de prensa.
El máximo responsable de Naciones Unidas hizo un llamamiento a los gobiernos de Jartum y Yuba para que se comprometan nuevamente con el proceso negociador que está previsto se relance en Adís Abeba (Etiopía) y para que alcancen acuerdos 'en todos los temas pendientes'.
'Ha llegado el momento de que los líderes de ambos países hagan las concesiones necesarias para, una vez más, garantizar un futuro próspero y pacífico para ambas naciones', ha dicho el portavoz del secretario general.
Los gobiernos de Jartum y Yuba vuelven a negociar en la capital etíope después del fracaso en enero pasado de la última ronda de contactos en relación al pago que debe hacer el Ejecutivo sursudanés a su vecino por usar sus oleoductos y transportar el crudo a las refinerías del norte.
Sudán del Sur decidió paralizar su producción y denunció al vecino por apropiarse del crudo, mientras Sudán entiende que tiene derecho a esa apropiación al no haber recibido nada por el tránsito a través de su territorio y acusa a Yuba de apoyar a los movimientos rebeldes en Darfur, el Nilo Azul y Kordofan del Sur.
Más del 75 % del petróleo que Sudán exportaba antes de la independencia sursudanesa (en julio de 2011) procedía de los campos situados en territorio sureño, mientras que la infraestructura necesaria para comercializarlo se encuentra en el norte.
Entre estas crecientes tensiones, Sudán del Sur busca rutas alternativas para vender su crudo al exterior y a finales de enero firmó un acuerdo con Kenia para la construcción de un oleoducto que atravesará los dos países para exportar petróleo a través del puerto keniano de Lamu.
A pesar de la independencia de Sudán del Sur, todavía siguen pendientes varios asuntos en su relación con el norte, como la soberanía de la región petrolera de Abyei, situada en la poco definida frontera que comparten los dos países.