Una diputada que busca
ser la primera mandataria de México fue electa el domingo
candidata presidencial del gobernante Partido Acción Nacional
(PAN) para las elecciones de julio y, desde ahora, se enfrenta a
la tarea de revertir las tendencias de voto que favorecen al
candidato del opositor PRI, Enrique Peña Nieto.
La ex jefa de los diputados oficialistas Josefina Vázquez
Mota obtuvo un 55 por ciento de los votos frente a un 38 por
ciento del ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero, un cercano
colaborador del presidente Felipe Calderón, dijo el partido.
Esa cantidad de sufragios da a Vázquez Mota, una economista
de 51 años, un triunfo contundente sin necesidad de una segunda
vuelta. El organizador de la contienda -la Comisión Nacional de
Elecciones del PAN- dijo que la tendencia es irreversible.
Tras una desgastante campaña interna que terminó con duros
ataques entre los equipos de Vázquez Mota y Cordero, el partido
dio muestras el domingo en la noche de estar unido tras un
llamado a cerrar filas que hizo Calderón, quien felicitó
personalmente a la triunfadora.
"Voy a ser la primera presidenta de México en toda la
historia del país", dijo la postulante ante cientos de
seguidores en las oficinas centrales del partido donde le
levantaron la mano Cordero, visto por analistas como el "delfín"
de Calderón, y el senador Santiago Creel, un tercer contendor
que quedó en un lejano tercer lugar.
"Hoy comenzamos el camino para derrotar al verdadero
adversario de México, a quien representa el autoritarismo y lo
peor de la práctica antidemocrática, a quien representa el
regreso a la corrupción como sistema. Ese adversario es Peña
Nieto y su partido", agregó.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó México
por 71 años consecutivos hasta el 2000. Sus críticos acusan al
partido, actualmente el mayor de oposición, de haber encabezado
en ese periodo presidencias autoritarias y en las que hubo
prácticas de corrupción.
OFICIALISMO, UN PASO ATRAS DE ADVERSARIOS
A la contienda interna del domingo fueron convocados
alrededor de 1.8 millones de militantes del partido en todo el
país.
"Voté por Josefina, los hombres hemos cometido muchos
errores dentro del Gobierno, a ver qué tal lo pueden hacer las
mujeres", dijo tras sufragar en la Ciudad de México Joaquín
Cervantes, un jubilado militante del PAN.
Pero el partido gobernante de México, que busca la tercer
gestión presidencial consecutiva, rema a contracorriente rumbo a
las elecciones presidenciales, muy lejos del puntero, el
opositor PRI, y semanas después de que sus adversarios lanzaran
a sus abanderados.
El hecho de que el derechista PAN fuera el único en celebrar
primarias, le dio más tiempo al PRI para unificarse en torno a
Peña Nieto, quien lidera ampliamente en los sondeos.
Los equipos de los tres aspirantes denunciaron el domingo
algunas irregularidades como acarreo de votantes, el caso de
urnas que presuntamente ya tenía votos antes de la apertura de
casillas y militantes que no pudieron sufragar al no aparecer en
las listas.
México escogerá el 1 de julio a un nuevo presidente que
deberá lidiar con una economía que en el 2011 dio signos de
recuperación al crecer un 4 por ciento -luego de la severa
recesión del 2008 y el 2009-, pero que este año flaquearía
nuevamente por el impacto de la desaceleración de Estados
Unidos, su vecino y principal socio comercial.
También deberá enfrentar la violencia vinculada al
narcotráfico que ha dejado casi 50,000 muertos en poco más de
cinco años y ha pasado factura al actual Gobierno, además de
haber puesto en vilo a la población de la segunda economía
latinoamericana, donde la mitad vive en la pobreza.
(Reporte adicional de Mica Rosenberg, Armando Tovar y Michael
O'Boyle. Editado por Marion Giraldo, Silene Ramírez y Patricio
Abusleme)