Así lo ha manifestado el diseñador en una entrevista con Efe en la que señala que, como carnavalero, pensó que ante la imposibilidad de reunir -por el espacio- a todas las reinas con sus trajes ganadores, una opción era vestir a las muñecas con esos diseños.
En una primera edición exhibió los trajes desde 1979 hasta 2003 y en una segunda sumó los ganadores hasta 2011, años a los que se suma el traje de la candidata que en 1936 ganó lo que entonces eran las fiestas de primavera.
Con ello, agrega Romero, rinde un homenaje a todos los creativos del carnaval, a las reinas y a todos los que trabajan en los talleres 'y aunque no se ven, trabajan muchísimo, incluso a veces más que los propios diseñadores, y no ven su reconocimiento por ningún lado'.
Para Romero, la principal dificultad en el diseño de un traje de carnaval es el volumen, el trabajo que conllevan y la creatividad pero aún así para él es más fácil diseñar un traje de carnaval que uno de noche.
De la colección, su preferido es el que lució la reina del carnaval de 1988, Laura Alberto Barroso, la fantasía 'Cleopatra, reina del Nilo' y que representaba a la desaparecida Galerías Preciados.