El recién estrenado ministro de exteriores, José Manuel García Margallo, ha reabierto un caso que hacía tiempo que parecía cerrado. Con su inesperado 'Gibraltar, español' ante un colega británico el pasado 18 de enero la polémica sobre el territorio ha regresado con fuerza a los medios de comunicación.
Y es que desde hace años, los españoles reclaman que el Reino Unido devuelva la soberania del peñón que conquistó y se anexionó hace 300 años. Desde entonces, dicen, los tiempos han cambiado y es difícil defender el colonialismo.
Por su parte, Downing Street se escuda en la voluntad de los ciudadanos gibraltareños de seguir estando bajo la protección de la Royal Army y no quieren ni oir hablar de una cumbre bilateral en la que se discuta el tiempo. 'No sin Gibraltar', es lo que alega Londres.
"El Reino Unido nunca entrará en un proceso de negociaciones sobre su soberanía que no satisfaga a Gibraltar", dijo el pasado 25 de enero un portavoz del Ministerio británico de Exteriores a la agencia EFE.
Pero eso tampoco funciona para los españoles, y menos para el actual Gobierno, que ha puesto fin al foro tripartito que comenzó en 2004.
"Por nosotros no tienen lugar", dijo Soraya Sáenz de Santamaría sobre la mesa de diálogo a tres bandas sobre el 'contencioso'. Según la vicepresidenta, este tipo de temas se deben tratar de "estado a estado" y Gibraltar no puede sentarse a negociar en las mismas condiciones que España o Reino Unido.
Una carta cargada de intenciones
"Estamos a favor de la autodeterminación", dijo David Cameron hace apenas unos días en la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa. "Este pueblo, que forma parte del Reino Unido, quiere mantener su estatuto. Yo no hablaría de descolonización, sino de una recolonización, si actuamos en contra de sus deseos", afirmó.
Poco después, el diario ABC, informaba de que García-Margalló había remitido una carta al secretario del Foreign Office, William Hague, en la que le manifestaba el desacuerdo del Ejecutivo español, que se apoya en el Tratado de Utrecht de 1713 y la doctrina de Naciones Unidas sobre descolonización para apoyar su postura.
García-Margallo, además, recordaba en su misiva que existe un compromiso bilateral desde noviembre de 1984, es decir la Declaración de Bruselas, de "buscar conjuntamente una solución al contencioso" e insistía en la voluntad de Mariano Rajoy y su equipo de reanudar las conversaciones que se encuentran en punto muerto desde hace diez años.
Casi el 99% de los gibraltareños no quiere ser español
En 2002, el pueblo de Gibraltar tuvo la opción de, mediante referendum, expresar su opinión sobre una futura incorporación al territorio español. El resultado fue abrumador. Un 98,48% de las 17.900 personas que acudieron a las urnas respondieron 'no' a esta posibilidad.
Ese mismo año, según las recientes revelaciones del exministro británico para Europa Peter Hain en su libro de memorias, Tony Blair estuvo a punto de llegar a un acuerdo de soberanía con España. Incluso se llegó a firmar un pacto secreto con Moncloa. Sin embargo, la línea -a criterio de Blair- 'dura' del Gobierno de José María Aznar fue la gota que colmó el vaso y el trato no llegó a buen fin.
Hain señala que Tony Blair no tenía buena impresión de los gibraltareños y vio en el acuerdo citado una buena oportunidad para ganarse el favor del gobierno español en diversas negociaciones en el seno de la Unión Europea.
Blair tomó la idea de ceder Gibraltar empujado por la opinión del propio Peter Hain, que consideraba entonces que había que "hacer algo con Gibraltar", perteneciente a Reino Unido desde principios del siglo XVIII. Hain consideraba que era "ridículo" que en los tiempos actuales el país tuviera "una colonia en la punta de España a casi 3.000 kilómetros de distancia". Además, llamaba despectivamente a los habitantes de Gibraltar como 'esquizofrénicos' por su "idea artificial de ser británicos".