La comisión ejecutiva federal - el órgano de dirección del PSOE - fue aprobada por un 80,42 por ciento de los votos de los delegados asistentes al XXXVIII Congreso Federal del partido celebrado en Sevilla. Hubo ocho votos nulos y 168 en blanco del total de 956 delegados asistentes, según anunció Griñán, que ejerció como presidente en el cónclave.
Rubalcaba, que el sábado derrotó por un estrecho margen a Carme Chacón por la secretaría general, había asegurado antes de ganar que elaboraría una ejecutiva integradora, donde contarían todos aunque no hubieran apoyado su candidatura, aunque el núcleo duro de la toma de decisiones del partido lo formarán nombres de su absoluta confianza.
'Una ejecutiva con personas procedentes de todas las federaciones de nuestro partido, en la que se integran personas de distintas edades, en la que nadie se va a sentir representante de ningún territorio ni generación. Todos son un equipo, un equipo que representa al conjunto de los socialistas, un equipo solvente y coherente para dirigir el PSOE' dijo Rubalcaba en su discurso de clausura, recordando que se había escenificado la unidad porque la ejecutiva había recibido un 30% de respaldo más del que él recibió en la víspera.
Pese a las críticas más o menos veladas de algunos 'chaconistas', la propia ex ministra de Defensa mantuvo el domingo la línea de unidad que ya avanzó el sábado al felicitar a su rival y reconocer la derrota.
'Hoy es el día en el que tiene que hablar el secretario general y todo el espacio para él, gracias', dijo Chacón a los periodistas a su llegada al cónclave socialista.
Sin embargo, algunos integrantes de su sector ironizaron sobre la integración que prometía Rubalcaba.
'Cada uno tiene un concepto distinto de integración', dijo a Reuters Tomás Gómez, líder de los socialistas madrileños y partidario de la ex ministra de Defensa.
'Evidentemente, no (es integradora)', declaró el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, cuando se le preguntó por la nueva dirección socialista.
La última vez que se produjo una situación similar de división fue en el congreso de 2000, cuando José Luis Rodríguez Zapatero derrotó al entonces presidente de Castilla-La Mancha José Bono, aunque entonces hubo cuatro candidatos.
Está por ver si la nueva dirección socialista consigue cerrar las heridas de la rivalidad con Chacón y si el periodo de Rubalcaba al frente de la secretaría general es una transición, como pronosticaban algunos analistas antes del congreso, o supone cambio en sí mismo.
'Para que haya unidad, los que han perdido tienen que someterse a los que han ganado', dijo Bono el domingo a periodistas.
PATXI LÓPEZ ENTRA EN LA EJECUTIVA
Valenciano, la mano derecha de Rubalcaba - fue directora de la campaña con la que se presentó a la presidencia del Gobierno - ocupará ahora la vicesecretaría general, sustituyendo a José Blanco, que deja la primera línea de la política, tras una trayectoria totalmente ligada a la del ex secretario general socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
El lehendakari vasco, Patxi López, uno de los firmes defensores de la candidatura de Rubalcaba, los ex ministros Jesús Caldera y Trinidad Jiménez son algunos de los nombres más conocidos de la nueva ejecutiva.
López, que fue muy aplaudido el domingo, será el nuevo secretario de Relaciones Políticas, Caldera estará encargado de la secretaría de Ideas y Programas y Jiménez al frente de Política Socialista.
Otro de los cargos destacados en la nueva ejecutiva, el de secretario de organización, estará en manos de Óscar López, el líder de los socialistas castellano-leoneses.
CAMBIO DE ÓPTICA
Rubalcaba pidió a los delegados que a partir del lunes cambien la óptica de trabajo, dejen de reflexionar sobre las causas que les llevaron su actual debilidad y comiencen a pensar en cómo recuperar la confianza de sus votantes, cuatro millones de los cuales les abandonaron en las últimas elecciones generales.
'A partir mañana tenemos que reflexionar sobre las razones que tenemos que dar a los ciudadanos para que nos vuelvan a votar', dijo el nuevo secretario general.
El PSOE ha introducido en este congreso cambios en el modelo de partido que se concretarán en una conferencia de organización a celebrarse posteriormente.
Entre los cambios, está la celebración de primarias 'a la francesa' abiertas a los simpatizantes del partido para elegir al candidato a la presidencia del Gobierno y hacer que los militantes participen más en la vida interna del partido y también que se vuelquen en la sociedad.
'Nos ha faltado ese contacto (con la sociedad). Tiene que haber participación hacia dentro y hacia fuera (...) Hemos cambiado el modelo organizativo del partido para dotarnos de esquemas más participativos', resumió Rubalcaba en su intervención final.
Rubalcaba enumeró una serie de políticas que deben seguir formando parte del ideario socialista, como la defensa del medio ambiente, la integración en sociedades mestizas, la preocupación por la sostenibilidad energética, entre otros.
'Salimos más fuertes, y lo que es más importante, nos va a permitir hacer una política más útil. Consensuar, discrepar y confrontar', declaró Rubalcaba.
El veterano dirigente cántabro planteó tres retos de futuro: el empleo, para erradicar el problema endémico que ha permitido que España baje del 10% de desempleo sólo una vez en los últimos años; Europa, que podría quedarse rezagada tras la actual crisis económica y equidad, para que el estado del bienestar siga siendo viable.
'Ayer os dije que somos un partido fuerte, un gran partido, un gran partido es uno que actúa con grandeza, con altura de miras, con responsabilidad, con sentido de país, ese es el PSOE. Hoy es mucho más, es un partido al servicio de los españoles', declaró.
'Os pido que sigamos siendo fuertes, que sigamos siendo audaces, un partido con grandeza, que actúa con grandeza pensando en los intereses de España', concluyó el nuevo líder del PSOE.
/Por Emma Pinedo/