En su comparecencia ante el Parlament, Mas-Colell ha dicho que el día 26 de enero, cuando Qatar renunció definitivamente entrar en Spanair, la Generalitat vio que la compañía no tenía viabilidad y decidió dejar de poner dinero.
El conseller ha recordado que el proyecto de Spanair se inició en abril de 2009 cuando Ieasa, formada por empresarios e instituciones catalanas, compró el 80 % de Spanair, como una apuesta estratégica para favorecer la conectividad del aeropuerto de Barcelona El Prat.
En los años 2009 y 2010, la Generalitat invirtió en Spanair 60 millones de euros a través de las empresas Avançsa y Cimalsa, además, durante la transición entre el gobierno tripartito y el de CiU, la aerolínea pidió 20 millones más, que fueron aportados por la Generalitat -9,5 millones- y por el Ayuntamiento de Barcelona -10,5 millones-.
En aquellos momentos, la previsión anual de pérdidas para 2011 era de 59 millones de euros, frente a los 137 millones que se habían perdido en 2010.
En mayo del año pasado, la compañía comunicó que no cumpliría su presupuesto y que para llegar a finales de año necesitaba otros 56 millones adicionales, que aportó el gobierno catalán, que, además, decidió iniciar un proceso activo y ordenado de búsqueda de un socio industrial para garantizar la viabilidad futura de la empresa y con fecha límite de 31 de diciembre de 2011.
En ese momento, se creó un comité interdepartamental de seguimiento semanal de la situación y se contrató al banco de inversiones Lazard para liderar la búsqueda del socio, que generó dos opciones serías, Qatar Airways y HNA.
El 15 de septiembre se inició la redacción de un memorándum de interés con Qatar que se firmó el 7 de noviembre con el objetivo de cerrar el acuerdo de compra de acciones con fecha límite de 31 de diciembre.
El 20 de diciembre surgió la incertidumbre por los criterios de la UE en referencia a las ayudas de Estado, lo que provocó el paro de las negociaciones por parte de Qatar que propuso una reunión en Doha el 3 de enero, lo que provocó que la fecha límite se aplazase al 31 de enero.
Esta prorroga implicó que a principios de enero de este año la Generalitat inyectase otros 10 millones de euros para mantener la operativa de Spanair y que se siguiese trabajando en cerrar un acuerdo, aunque el 26 de enero Qatar Airways comunicó a la Generalitat y a Spanair que desestimaba definitivamente la operación.
Por su parte, la negociación con HNA se inició en junio del año pasado pero se desestimó en agosto del mismo año, aunque, por sorpresa, los chinos volvieron a interesarse por Spanair, el 28 de diciembre, tras no conseguir entrar en Air Berlin.
Entonces, se acordó alargar un mes adicional el plazo de estudio y ampliarlo hasta finales de febrero si los chinos asumían los costes de actividad de Spanair, un 15 millones de euros, pero el 19 de enero los responsables de HNA ya comunicaron que no podían cumplir las fechas.
Mas-Colell también ha señalado que en septiembre del año pasado Spanair aseguró que no podría cumplir las expectativas previstas para el año 2011, que ya habían sido revisadas, y que para llegar a final de año necesitarían unos 25 millones adicionales, de los que se hizo cargo el Ayuntamiento de Barcelona.
Tras fracasar las negociaciones para buscar un socio industrial, el comité de seguimiento de la operación concluyo que no había base para continuar invirtiendo dinero, lo que provocó que la aerolínea dejase de volar el 27 de enero.