Todos dicen no y la imposibilidad se refleja en el resultado del mercado, que se aleja de los máximos anuales de cierre alcanzados en la víspera tras superar el nivel de 8.900. Además, con este descenso la bolsa acaba una racha de cuatro semanas al alza.
Las negativas llegaban de madrugada con la advertencia del Eurogrupo a Grecia, que condicionaba la entrega del dinero del segundo rescate (130.000 millones, necesarios para que no quiebre a finales de marzo) a la pronta aplicación de los ajustes acordados y alguno más.
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, certificaba que Atenas no cumple aún con las condiciones para recibir los fondos y luego el rechazo brotaba de los propios griegos.
El presidente del partido ultraderechista heleno Alerta Popular Ortodoxa (LAOS), George Karatzaferis, se oponía a apoyar las medidas de ajuste acordadas con la 'troika' y luego dimitían un ministro y dos viceministros de esta formación del Gobierno de Lukás Papadimos.
Hasta la confianza de los consumidores estadounidenses, que caía en febrero, se confabulaba para apartar a las bolsas europeas de la zona de máximos, con la nula oposición de unos inversores cansados y deseosos de recoger beneficios.
De esta manera, el índice de referencia del mercado nacional, el IBEX 35, bajó 105 puntos, el 1,18 por ciento, hasta 8.797,10 puntos. En la semana pierde el 0,72 por ciento, mientras que continúa acumulando ganancias anuales, el 2,69 por ciento.
En Europa, con el euro en 1,318 dólares, las principales plazas acabaron con pérdidas: Milán, el 1,76 por ciento; el índice Euro Stoxx 50, el 1,65 por ciento; París, el 1,51 por ciento; Fráncfort, el 1,41 por ciento, y Londres, el 0,73 por ciento.
Todos los grandes valores bajaron: BBVA, el 2,12 por ciento; Banco Santander, el 1,99 por ciento; Telefónica, el 1,46 por ciento; Iberdrola, el 1,31 por ciento, y Repsol, el 1,07 por ciento.
La mayor caída del IBEX correspondió a ArcelorMittal, el 3,68 por ciento, mientras que DIA ocupó el lugar opuesto al subir el 2,69 por ciento.