La entidad, que ha demorado la presentación de sus cuentas porque fue intervenida por el Banco de España el pasado mes de noviembre y que ha incorporado salvedades en el informe de auditoría, ha reducido su margen de intereses el 18,4 por ciento, hasta 172,8 millones de euros.
El margen bruto se redujo el 39,38 por ciento y se situó en 192,1 millones de euros, condicionado por las pérdidas de 42,9 millones de sus participadas, aunque las comisiones aportaron 71 millones de euros después de crecer el 7,6 por ciento.
El resultado de explotación arroja unas pérdidas de 823,1 millones de euros (en septiembre de 2010 era positivo, 41,3 millones), después de que los gastos de administración crecieran el 6,92 por ciento, hasta 132,7 millones, y de que las pérdidas por deterioro de activos financieros se cuadruplicaran y ascendieran a 842,6 millones.
De la parte final de la cuenta de resultados la entidad ha cifrado en 209,5 millones las pérdidas por deterioro del resto de activos, con lo que casi decuplica el resultado negativo de septiembre de 2010, y las pérdidas de casi 232 millones de activos en venta (el año anterior aportaron 28,3 millones).
Así, el resultado antes de impuestos se eleva a 1.264,5 millones de euros, frente a 69,5 millones de ganancia en septiembre de 2010, y el resultado consolidado, después de descontar 363,4 millones de euros de impuestos sobre las pérdidas, fue negativo, 901,17 millones.
Del balance consolidado de la entidad destaca la caída del 6,73 por ciento de la cartera crediticia, hasta 19.586 millones de euros, mientras que el pasivo financiero a coste amortizado (depósitos y otros conceptos) aumentó el 1,1 por ciento y se situó en 22.473 millones. El patrimonio neto cayó el 67,9 por ciento, hasta 410,2 millones.
El informe de auditoría de la entidad, intervenida el pasado 21 de noviembre por el Banco de España, ha señalado que necesitará 823 millones de euros en provisiones para afrontar el deterioro de los activos inmobiliarios de riesgo, de acuerdo con lo establecido en la reforma financiera aprobada el pasado viernes por el Gobierno.
Además, ha indicado que las cuentas de Banco de Valencia 'no incluyen toda la información que requerirían unos estados financieros consolidados' de acuerdo con las normas internacionales de contabilidad, y ha añadido que la entidad podría recuperar 541 millones de euros procedentes de 'activos fiscales diferidos'.