El acuerdo al que llegaron los líderes políticos griegos ha sido rechazado por la zona euro, que exige más medidas y la aprobación parlamentaria antes de facilitar ayuda financiera. Las continuas riñas y las promesas rotas por un rescate de 130.000 millones de euros, han servido para que los socios de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional se hayan visto exasperados. Mientras tanto, se agota el tiempo para evitar una suspensión de pagos caótica.
Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, ha fijado tres condiciones: que el Parlamento greigo ratifique el paquete de medidas y reducciones de gasto adicionales de 325 millones de euros. "En tercer lugar, queremos fuertes garantías políticas de los partidos de la coalición". Los tres elementos son condición única para tomar decisiones. En resumen, "no habrá desembolsos sin implementación (previa de reformas)".
El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, se retiró de las conversaciones en Bruselas y comentó que se había enfrentado la elección de quedarse en la zona euro o irse. "Nuestro pueblo debería pensar y hacer una elección estratégica final", ha declarado. "Si vemos el futuro dentro de Europa, deberíamos hacer lo que tenemos que hacer para que el programa sea aprobado y concluido a tiempo antes de que una cantidad de bonos expiren en marzo".
Llamamiento a la coalición
El portavoz del Gobierno, Pantelis Kapsis, asegura que los partidos deben apoyar el acuerdo cuando llegue al Parlamento, "mostrando el compromiso de los partidos a las políticas del nuevo programa económico".
El portavoz del FMI, Gerry Rice, asegura que las conversaciones continuan, pero Christinie Lagarde necesita y quiere garantías de que Grecia se ceñirá a las políticas acordadas.
Atenas tiene un principio de acuerdo con los acreedores privados paara renunciar al 70 por ciento del valor de sus tenencias de bonos griegos, reduciendo la montaña de deuda griega de 350.000 millones de euros en unos 100.000 millones de euros. "El borrador de acuerdo sobre implicación del sector privado para reducir la deuda griega está prácticamente finalizado, incluso si sea aprobado formalmente como parte de un paquete general, confío que la próxima semana', dijo a la prensa el comisario europeo de asuntos económicos y monetarios, Olli Rehn.
El presidente del BCE, Mario Draghi, dijo estar "bastante confiado" de que todos los componentes del acuerdo de deuda griega terminarán por encajar, e insinuó que el banco central podría ofrecer ayuda indirecta sin romper una prohibición acordada de financiar gobiernos.
El FMI dice que la proporción deuda/PIB de Grecia debe ser reducida a un 120 por ciento en 2020, pero no están claro si las medidas que han solicitado a Atenas sean suficientes para alcanzar esa meta.
Recesión más profunda
Grecia ha caído en una recesión más profunda desde que recibió su primer rescate en mayo de 2010. Las últimas cifras de desempleo mostraron que la tasa alcanzó un máximo de 20,9 en noviembre, con el desempleo juvenil en un 48 por ciento.
Para ayudar a llenar el remanente de la brecha, Atenas ha instado al BCE a renunciar a sus beneficios sobre sus tenencias de bonos griegos, en una medida que podría recaudar 12.000 millones de euros o más.