Amores, desamores, pasiones, desengaños, adicciones… Todo ello tiene cabida en la web Especialista en amor. Todos tenemos experiencias que contar al respecto, pero estamos lejos de ser especialistas, sin embargo, Coral Herrera, doctora en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid y experta en Teoría de Género y Teoría de la Comunicación Audiovisual, tiene mucho que decir. A la hora de buscar en un tema para su tesis pensó que le amor era un buen tema. “Es un tema que he vivido siempre intensamente y yo quería estudiar el amor en los procesos culturales”.
De esa búsqueda ha nacido su libro “La construcción sociocultural del amor romántico”, que se presenta el próximo 18 de febrero. Este texto es una análisis cultural y sociológico en torno a la gran utopía emocional, y es que para Coral Herrera cree que “el amor romántico es la gran religión de hoy en día, la gran utopía colectiva, aunque se vive de manera individual”.
El amor se nos ha vendido de mil maneras, la teoría de la media naranja, el cuento del príncipe azul, pero en el fondo el amor es una adicción. “Helen Fisher es una antropóloga estadounidense, de cuyo trabajo se desprende que los efectos fisiológicos que produce el enamoramiento son los mismos que si consumiéramos cocaína. Hay un subidón, un colocón anfetamínico que dispara la serotonina, la dopamina, la adrenalina… Incluso el ‘síndrome de abstinencia’ es similar al de un yonki que no puede vivir sin su droga porque se dan las mismas respuestas: ansiedad, taquicardias, irritabilidad y, sobre todo, mucho dolor”.
Química y distorsión de la realidad
Pero en el fondo, como señala Herrera, “no nos enamoramos de las personas, sino que nos enamoramos de la idea que tenemos del amor. Y eso no es sólo culpa nuestra, ahí interviene también la química. Al dispararse los niveles de dopamina, serotonina, etcétera se produce una distorsión de la realidad. Es como si te tomas un tripi”, apostilla. Esta idolatría hace que con el tiempo inevitablemente caigamos en la decepción.
Cuando esa fase de enamoramiento, de euforia pasa, ya que el cebero no puede estar a ese nivel tan alto de estímulos, el cuerpo empieza a segregar sustancias opiáceas, dando lugar a un momento de apego, de cariño. Según explica Coral Herrera, el psicólogo Carlos Yeda García ve en este punto el gran error de la sociedad occidental. “Él asegura que pasada la explosión sexual, erótica y pasional el amor no se acaba, sino que evoluciona. Se degrada en intensidad, pero crece en otras cuestiones como la complicidad, la generosidad o la comunicación”.
“El amor se busca y se encuentra"
Nuestra sociedad está muy marcada por lo que nos han contado en los cuentos: ‘La Cenicienta’, ‘La Bella Durmiente’, el mito de Ulises y Penélope. “Yo creo que la Penélope de hoy en día ya no espera 22 años, lo de guardar la ausencia ya no se lleva. Aunque bien es cierto que la cultura que vivimos parece querer imponer una vida en pareja llegados a una edad. Pero es curioso que a pesar de que existe una imposición social para tener una pareja y unos hijos hoy en día casi no hay tiempo para el amor, sobre todo en las grandes ciudades, el trabajo y los grandes desplazamientos nos dejan poco tiempo libre”.
“Todo el mundo está deseando enamorarse”, asegura con rotundidad esta especialista en amor. “El amor se busca y se encuentra. Se busca, porque hay que estar abierto para tener una relación. Muchas veces, tras una ruptura, nos cerramos en banda y a pesar de que muchas personas pueden pasar por nuestra vida no estamos abiertos. Pero por otro lado también se encuentra, la vida te pone delante a muchas personas con las que puede surgir un amor”. Pero es cierto que no podemos vivir toda la vida pensando cuándo aparecerá alguien, así que el que quiera peces…