El poeta sueco Tomas Tranströmer (15 de abril de 1931, Estocolmo), uno de los clásicos de las quinielas desde hacía años, se ha impuesto, entre otros, al japonés Haruki Murakami como ganador del Premio Nobel de Literatura 2011.
La Academia Sueca, que entrega el premio de 10 millones de coronas suecas (alrededor de 1,09 millones de euros), afirmó que el poeta había ganado "porque, a través de sus imágenes condensadas, traslúcidas, nos da un acceso nuevo a la realidad".
Tranströmer, de 80 años, ha sido un candidato casi constante para ganar el premio más prestigioso del mundo en los últimos años. Peter Englund, secretario permanente de la Academia Sueca, dijo que el poeta se había tomado la noticia con calma. "Pienso que estaba sorprendido, asombrado", dijo Englund a la televisión sueca. "Se sentó relajado y escuchaba música. Pero dijo que estaba muy bien", agregó. El escritor sufrió un ictus en 1990.
La última vez que el galardón se quedó en Suecia fue en 1974, cuando Eyvind Johnson y Harry Martinson compartieron el premio, pero la decisión generó polémica porque ambos eran miembros de la academia. Desde Wislawa Szymborska ganara en 1996, la Academia Sueca no había vuelto a distinguir a un representante de la lírica.
Hay posibilidad para los 'eternos candidatos
La elección el año pasado de Mario Vargas Llosa volvió a demostrar que la condición de 'eterno candidato' que acompaña a algunos autores no supone necesariamente que hayan sido descartados para el Nobel. Antes que al novelista peruano, la Academia sueca ya había rescatado por ejemplo al 'olvidado' dramaturgo británico Harold Pinter (2005) o a su compatriota Doris Lessing.
La Academia insiste siempre en que sólo premia a autores y no a literaturas ni países, aunque sus elecciones parecen llevarse a veces más por cuestiones políticas o por el criterio de rotación geográfica que por la calidad literaria. Eso explica ausencias bochornosas en el palmarés del galardón de nombres fundamentales en la literatura universal como Marcel Proust, Franz Kafka, Bertolt Brecht, James Joyce o Jorge Luis Borges.