Los dos médicos forenses que realizaron la autopsia a Efigenia G.L., la mujer de 78 años de edad asesinada a puñaladas el pasado mes de junio en su domicilio de la barriada sevillana del Parque Alcosa, ratificaron este jueves que el cuerpo de la mujer presentaba signos de haber sufrido una violación 'muy brutal'.
Los dos médicos forenses comparecieron esta mañana, por espacio de 50 minutos, ante la juez de Instrucción número 17 de Sevilla, Pilar Llorente, y durante su declaración ratificaron que la anciana presentaba, además de 21 puñaladas, lesiones y heridas producidas 'inequívocamente' por una agresión sexual.
Según los dos forenses, la mujer 'no tenía capacidad de defensa' ante su supuesto agresor, un joven de 23 años vecino de su mismo bloque identificado como B.O.P., ya que pesaba únicamente 48 kilogramos, e indicaron que los golpes 'tenían como único objetivo infligir sufrimiento' a la víctima.
Su presunto agresor iba borracho y drogado
Según informaron en su momento fuentes policiales, el supuesto agresor habría pasado toda la noche consumiendo alcohol y sustancias estupefacientes. La víctima murió desangrada tras recibir varias puñaladas con un cuchillo, que fue encontrado en el lugar de los hechos por agentes desplazados a la zona, después de una trifulca que se habría iniciado entre ambos vecinos por causas que se desconocen.
El Juzgado de Instrucción número 17 ya dictaminó el ingreso en prisión incondicional y sin fianza para el joven, imputado por un presunto delito de homicidio y otro de agresión sexual.
La declaración de los forenses se produce tres semanas después de que el pasado día 10 de agosto prestara declaración el padre del acusado y afirmara que fue su hijo quien quiso entregarse 'inmediatamente después' del crimen y, para ello, le pidió ir a la Policía la noche del día del suceso para confesar los hechos, según informaronfuentes del caso.
Según su padre, el detenido 'no se acordaba bien de lo que había hecho', por lo que esa noche acudió junto a su progenitor al domicilio de Efigenia, en cuyo interior se había dejado diversas prendas de ropa, encontrando sangre en el descansillo y quedándose ambos sin poder entrar en el piso al encontrarse ésta ya sin vida, por lo que no pudo abrirles la puerta.