El príncipe de Gales expresa en ella su total oposición a un proyecto inmobiliario de la empresa Qatari Real Estate Investment y justifica su intervención directa para paralizar el proyecto por la importancia que tiene ese lugar para uno de los barrios más elegantes de la capital, el de Chelsea.
Carlos pide al jefe del Gobierno del país árabe que reconsidere el proyecto, encomendado entonces al conocido arquitecto Richard Rogers, y le invita a estudiar otro alternativo de su arquitecto favorito, Quinlan Terry.
El primogénito de Isabel II elogia entornos urbanos elegantes como los barrios londinenses de Mayfair o St James, o la ciudad de Bath y la llamada Ciudad Nueva de Edimburgo, que data del siglo XVIII.
'Son entornos -escribe Carlos- que mantienen su valor pese al paso del tiempo y en los que mucha gente quiere vivir por su personalidad, su elegancia, habitabilidad y su ambiente'.
El príncipe de Gales agrega que 'tales entornos se basan en 'anticuadas' -aunque yo las llamaría 'intemporales'- virtudes consistentes en plazas, manzanas de casas y terrazas, que pueden proporcionar densidad de población comparable a los edificios altos'.
La intervención directa del príncipe de Gales en ese proyecto inmobiliario es lo que llevó supuestamente a la familia real qatarí a retirar su apoyo al proyecto inicial de Rogers, consistente en modernos bloques de cristal y acero.
El tema está actualmente ante el Alto Tribunal de Londres, que es quien ha permitido la publicación de la correspondencia entre el príncipe de Gales, el primer ministro qatarí, que es el primo del emir, y el director de la empresa Qatari Diar.
El grupo inmobiliario CPC, propiedad de Christian Candy, que estuvo asociado al proyecto inicial, ha demandado a la empresa qatarí por haber renunciado a él tras la injerencia de Carlos de Inglaterra.
Las opiniones en materia de arquitectura del príncipe de Gales y sus reiteradas intervenciones en contra de proyectos que no le gustan le han valido fuertes críticas tanto de los profesionales como de la prensa británica, que ha calificado su proceder de antidemocrático.
- Terra
