Fuentes oficiales explicaron que la decisión se debió a la ausencia del abogado de defensa, quien alegó que aguarda respuesta sobre un pedido de hábeas corpus que introdujo en favor de su cliente, el hacendado Vitalmiro Bastos de Moura, cuando éste se presentó ante la justicia el pasado 6 de febrero y quedó detenido.
Bastos de Moura ya fue juzgado en primera instancia y considerado culpable de la autoría intelectual del asesinato de la religiosa estadounidense, por lo que fue condenado a treinta años de prisión.
Fue detenido, pero sus abogados apelaron y en segunda instancia fue absuelto y recuperó la libertad.
Sin embargo, el segundo proceso fue considerado irregular por el Superior Tribunal de Justicia, que determinó que el hacendado deberá permanecer en prisión hasta que comience un nuevo juicio.
Los abogados de defensa apelaron a esa última decisión, bajo la convicción de que el hacendado tiene derecho a seguir en libertad mientras es procesado, pero la justicia aún no se ha pronunciado al respecto.
El asesinato de Stang, una activista que trabajó en Brasil durante dos décadas junto a movimientos de campesinos sin tierra, fue atribuido a Rayfran das Neves Sales, un sicario que confesó haber sido contratado por Bastos de Moura para cometer el crimen.
Das Neves Sales reconoció que asesinó a la religiosa, que tenía 73 años, con seis balazos por la espalda, lo que le valió una pena de 27 años de prisión.
Clodoaldo Carlos Batista, un cómplice del asesino, fue condenado a 17 años de cárcel, y el hacendado Amair Feijoli da Cunha, que fue considerado intermediario entre el autor intelectual y el pistolero, recibió una pena de 18 años de prisión.