Conocido como 'el liberal de Lufkin', en alusión a esa región tejana cercana a la localidad donde nació, Charlie Wilson mantuvo su plaza en el Congreso estadounidense por el segundo distrito de Texas desde 1973 hasta 1997. Nunca escondió su particular estilo de vida y su afición al alcohol y a las mujeres, patentes en el filme de Mike Nichols, pero también se erigió en una de las voces principales para asegurar el bienestar de los soldados en su regreso a casa.
'Charlie amaba esta nación y tenía un respeto y una gratitud profundos por los hombres y mujeres que la defendieron', dijo al diario Houston Chronicle Anthony Zollo, director de la clínica para pacientes de guerra de Lukfin, que lleva el nombre del congresista. 'Fue un gran apoyo para los veteranos durante toda su carrera. A lo largo de su vida, esto resultó evidente en sus pensamientos, palabras y actos', añadió.
La película de Mike Nichols 'La guerra de Charlie Wilson' plasmó los esfuerzos de Wilson por abastecer a grupos guerrilleros respaldados por EE.UU. frente a la Unión Soviética durante el conflicto afgano. Wilson, por entonces miembro del Comité de Apropiaciones del Senado estadounidense, ayudó a reunir el dinero para el armamento. Según la televisión local KTRE, en 1980 Wilson fue acusado por Rudolph Giuliani de consumir cocaína en un hotel de Las Vegas (Nevada), aunque la investigación se desestimó por falta de pruebas. Preguntado acerca de ello en un programa de televisión en 2007, respondió: 'Nadie sabe la respuesta a eso y yo no la voy a decir'. En esa misma entrevista afirmó que había perdido la cuenta de con cuántas mujeres se había acostado. Wilson estaba casado desde 1999 con Barbara Alberstadt.