Por eso en el anuncio, en blanco y negro, el artista dice: "Lo hecho, hecho está. Entonces, ¿por qué tanta nostalgia de los sesenta y setenta? Mirar hacia atrás para buscar la inspiración es copiar el pasado. Eso no es rock and roll. Sé tú mismo, haz algo nuevo, vive la vida".
Nunca sabremos si el beatle habría estado de acuerdo con ser actor de publicidad, pero lo cierto es que su viuda Yoko Ono, que tiene los derechos de imagen de Lennon, lo autorizó. El aviso con las imágenes Lennon –que en realidad corresponden a una entrevista de 1968- provocaron millones de visitas en YouTube y a la vez una oleada de críticas de sus seguidores.
Tanto es así que su propio hijo, Sean Lennon, tuvo que salir a defender a su madre y en su página de Twitter dijo que Ono "no lo había hecho por el dinero" sino para mantener vigente la imagen de su padre.
En la misma campaña también aparece Marilyn Monroe, que en una grabación dice: "¿Por qué tanta gente vive en el pasado? Vive tu vida... ahora". En ambos casos, se utilizan imágenes de archivo en un contexto publicitario, para dar la sensación de que ambos íconos de los ’60 estuvieran hablando del último modelo de Citroën.
Legal, pero ¿ético?
Otro caso fue el de una publicidad del automóvil Seat León, en el que el escritor argentino Julio Cortázar, fallecido en 1984, lee un fragmento de su obra. O el del actor estadounidense Bruce Lee, que aparece en un aviso de BMW.
¿Quién no recuerda el reciente caso de Tiger Woods? El golfista apareció en un aviso de su patrocinador, Nike, en el que aparecía su cara escuchando una grabación nada menos que de su padre muerto. En esa ocasión, la manipulación de la voz del padre de Woods también generó polémica.
Desde el punto de vista legal, usar la imagen o la voz de alguien que haya muerto es totalmente lícito, siempre y cuando los herederos den el visto bueno. Pero desde lo ético, la estrategia despierta dudas. ¿Habrían estado de acuerdo los fallecidos con ser protagonistas de un anuncio?